A veces decir no y comunicarte de forma asertiva es la mejor opción.

La asertividad es una habilidad social que nos ayuda a fomentar la libertad personal y la autoestima. Se trata de la capacidad de expresar y argumentar de forma clara y respetuosa lo que se siente, piensa o cree, siendo capaz de mantener los propios puntos de vista. ¿Quieres descubrir como desarrollarla?

Entre la pasividad y la agresividad se sitúa la asertividad. Se trata de un estilo de comunicación que permite expresar lo que se siente o piensa sin agredir a los demás y sin dejar que te agredan. Es una conducta que se puede entrenar y que te permite decir no sin pasar un mal rato, aceptar cumplidos, discrepar cuando no estás de acuerdo con algo o pedir ayuda. Y también un comportamiento que te permite defender tus derechos sin ceder a las exigencias de los demás.

La asertividad invita a la negociación, a llegar a un acuerdo entre las partes, y apela a la racionalidad para saber afrontar las situaciones que nos depara la vida diaria y salir airosos de ellas.
En ocasiones, su falta se vincula con un bajo nivel de autoestima, con una educación que ha primado conductas sumisas o con un desarrollo deficiente de las habilidades sociales. Pero afortunadamente esta conducta se puede fomentar.

Cómo ser asertiva, paso a paso
Lo primero que tienes que hacer es observar tus comportamientos y darte cuenta de en qué momentos no eres asertiva. Puede que te suceda en el trabajo, cuando tienes una discusión con tu mejor amiga o cuando no te pones de acuerdo con tu pareja. Seguro que reconoces que en esos momentos no te estás ateniendo a la lógica o puede que estés dramatizando o haciendo una interpretación irreal del asunto.

A partir de ahí, te toca pensar cuál sería la respuesta que tendrías que dar, cómo deberías comportarte para defender tus derechos sin dañar al otro y ser justo. Te ayudará hacer una lista con esas situaciones y como te gustaría actuar en ellas. Empieza por aquellas que te resulten más fáciles de afrontar.

Puede que al principio poner en práctica esta nueva manera de comportarte te cause ansiedad o incluso te bloquee. Intenta relajarte y tener confianza en ti misma para afrontar la situación y refuerza de manera positiva tu nueva actitud. Hay distintas respuestas asertivas que puedes emplear hasta que interiorices esta manera de comunicarte:

• Remarcar algo positivo que ha hecho alguien dando las gracias o reconociendo el mérito.
• Defenderte de manera firme pero no agresiva cuando alguien no te respeta.
• Hacerle ver al otro que entiendes su punto de vista para a continuación explicarle cuál es el tuyo.
• Mostrar cuando un comportamiento de otro no nos gusta y cómo nos gustaría que fuera.

Además, existen estrategias asertivas que te ayudarán a afrontar las discusiones. Entre ellas está la técnica del disco rayado, que consiste en repetir el mismo argumento durante una discusión de manera tranquila; relativizar la importancia del asunto que se está tratando; o realizar una pregunta asertiva ante una crítica, invitando al otro a que nos indique qué deberíamos hacer para no cometer de nuevo ese error.

En general, piensa si ha llegado el momento de replantearte los esquemas que tenemos en la cabeza y no pierdas la oportunidad de mostrarte asertiva. Cuando lo logres, notarás que tus relaciones mejoran, tu autoestima aumenta y tu vida cambia a mejor.