Las nueces atesoran grandes cualidades gastronómicas y nutricionales, muchos platos y recetas se elaboran con frutos secos y las nueces se pueden agregar en ensaladas, carnes, salsas y aderezos, pasteles, panes, en el yogur o con los cereales del desayuno. Son buenas en cualquier momento del día y muy indicadas para la memoria, épocas de crecimiento o cuando se practica ejercicio físico.

Igual que el resto de frutos secos su contenido en grasas es considerable. Sin embargo en la nuez se trata de grasas de la familia omega-3 como el ácido alfa-linolénico, una grasa esencial en nuestra alimentación con propiedades muy beneficiosas para la salud en general y el corazón en particular. No contienen colesterol sino que son grasas que disminuyen el nivel de triglicéridos en sangre y por tanto se considera que pueden ser de utilidad en la prevención de la formación de coágulos sanguíneos en las arterias, además de actuar como antiinflamatorios.

Sus propiedades se ven potenciadas por la presencia de vitamina E y otros compuestos de acción antioxidante que colaboran en la prevención de las enfermedades cardíacas.

Estudios actuales manifiestan que la Dieta Mediterránea suplementada con el consumo habitual de frutos secos reduce la presión arterial y la incidencia de patologías cardiovasculares como el infarto de miocardio.

Además las nueces son ricas en proteína, contienen minerales como el magnesio, el fósforo, el hierro, el cobre y el zinc, y son buena fuente de fibra alimentaria.

Aunque con anterioridad los hayan podido tomar incluidos en forma de cremas en papillas y otros alimentos infantiles, se recomienda que los niños pequeños no empiecen a comer frutos secos enteros hasta los 3 años aproximadamente, para evitar atragantamientos, y que antes de esta edad los tomen triturados.

Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria el consumo recomendado de frutos secos está entre 3 y 7 raciones a la semana, considerando el tamaño de la ración de 20 a 30 gramos, es decir 5 nueces al día.