La sal común, o sal de mesa, es un condimento que se utiliza para intensificar el sabor de los alimentos. Está compuesta por cloro y sodio, y se conoce como cloruro sódico. Si se consume en exceso, la sal es perjudicial para la salud provocando hipertensión arterial y retención de líquidos que genera edemas e hinchazón sobretodo en manos, piernas y tobillos, pudiendo incluso aumentar el peso corporal.

La tensión arterial alta es el principal factor de riesgo para las enfermedades del corazón, así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomiendan reducir el consumo de sal a 5 gramos al día para adultos sanos, lo que equivale a una cucharadita de las de café. O bien 2 gramos de sodio al día, ya que la sal es la mayor fuente de sodio en nuestra dieta.

En el etiquetado nutricional de los alimentos procesados figura información sobre la cantidad de sodio, para calcular el contenido de sal hay que multiplicar por 2,5 los gramos de sodio que indica la etiqueta. En algunos casos, siguiendo las recomendaciones de las autoridades europeas, se está indicando también en las etiquetas el equivalente en gramos de sal del sodio que aportan los alimentos.

Si tienes la tensión alta o retienes líquidos sigue nuestros consejos para reducir el consumo de sal:

  • Cocina con poca sal y evita añadirla en el plato terminado.
  • Sustituye la sal por hierbas aromáticas y especias.
  • Usa alimentos potenciadores del sabor como ajo, cebolla, puerro, pimiento.
  • Adereza las ensaladas con limón, vinagre, aceite de oliva virgen.
  • Come más alimentos frescos y menos procesados.
  • Lava las conservas antes de comerlas.
  • Evita las bebidas con gas.

Al contrario de lo que mucha gente piensa, beber abundante agua a lo largo del día es una buena manera de evitar la retención de líquidos, así que mantente bien hidratada que al mismo tiempo el agua ayuda a eliminar toxinas.

Puedes encontrar más información sobre la sal en los alimentos en www.plancuidatemas.es