A no ser que haya algún problema médico que lo contraindique, es posible viajar estando embarazada hasta casi el final de la gestación. Eso sí, es recomendable que sigas una serie de consejos para que los viajes repercutan lo menos posible en tu estado.

¿Viajar a cualquier sitio?

Siempre que no haya ningún impedimento médico y que el embarazo transcurra con total normalidad, se puede viajar a casi cualquier sitio. Eso sí, hay algunos destinos que no son muy recomendables por las condiciones higiénicas o sanitarias que se pueden encontrar allí. Antes de lanzarte a buscar hotel, consulta los servicios sanitarios de los que dispone el lugar al que quieres ir por si pasara algo. También tienes que tener en cuenta ciertas vacunas necesarias para viajar a algunos países que pueden no ser recomendables durante el embarazo.

Tampoco se recomiendan lugares con temperaturas extremas, excursiones peligrosas o países en guerra.

¿Cuándo viajar?

El mejor momento para viajar es el segundo trimestre de embarazo. Las molestias propias de las primeras semanas (náuseas, dolores abdominales…) se habrán pasado, y la tripa aún no será tan voluminosa como para molestarte o cansarte el peso.

No obstante, si te encuentras bien, puedes viajar hasta el último momento. No obstante, a partir de la semana 37, ten en cuenta que el parto se puede desencadenar en cualquier momento, por lo que no es recomendable que viajes muy lejos.

¿Barco, tren, avión, coche o autocar?

Cada medio de transporte tiene sus pros y sus contras. Elige aquel que sea más adecuado según el lugar de destino y las horas de viaje.

Barco: Consulta con la línea marítima ya que algunas solo permiten viajar a embarazadas desde la semana 24 y hasta la 36. No obstante, cada una tiene sus reglas así que infórmate de las restricciones, así como de la cobertura médica que hay a bordo por si surgiera algún problemilla.

En cuanto a los mareos, en los barcos grandes no suele haber problema ya que no se notan los movimientos. Pero evita embarcaciones pequeñas si eres propensa a los mareos ya que es posible que embarazada lo seas aún más.

Tren: Es uno de los medios de transporte más aconsejables para embarazadas en viajes largos ya que resulta muy cómodo. Puedes levantarte, ir al aseo, comer en el vagón-restaurante…

Avión: Resulta perfecto para destinos lejanos ya que es muy rápido. No obstante, debes informarte bien de la política de la línea en la que vayas a viajar antes de comprar el billete ya que muchas exigen un certificado médico que  informe de en qué semana de gestación estás, la fecha prevista de parto y si hay algún problema.

En general, casi todas dejan viajar hasta la semana 34-35, pero debes asegurarte antes.

Por lo demás, el avión es cómodo, sobre todo si le pides al auxiliar de vuelo una almohada para la zona lumbar. El cinturón debes abrochártelo a la altura de la pelvis, debajo del abdomen, y es obligatorio usarlo.

Coche: Siempre que el viaje sea menor de 6 horas y viajes por carreteras en buen estado, es muy recomendable y cómodo ya que podrás parar siempre que lo necesites, salir a la hora que te vaya mejor, etc.

Recuerda que el cinturón de seguridad es obligatorio. Colócatelo siempre debajo del abdomen y, si te molesta, hay cinturones especiales para embarazadas.

Se aconseja parar cada dos horas para estirar las piernas, ir al baño, etc.

Antes de iniciar el viaje, comprueba que el estado del coche es correcto.

Autocar: Es probablemente el medio más incómodo: la distancia entre asientos no suele ser muy grande; las paradas las marca el conductor; en muchos no hay baños... Lo bueno es que es económico.