Hasta la fecha, separarse de tu bebé de 6 meses ha sido relativamente sencillo: te adora. Efectivamente, adora a sus padres y a la vez parece no importarle quedarse con cualquier adulto que se le acerca de modo cariñoso y simpático.

Pero este escenario idílico cambia hacia los 8 meses aproximadamente, llora y chilla desesperadamente cuando se le acercan personas que no considera como cercanas. Se trata de una etapa necesaria, en la que las separaciones son difíciles, no solo para el bebé, también para los padres, es una etapa que se supera con el tiempo, pero mientras, ¿puedes hacer algo?

La solución suele estar en su crecimiento y desarrollo, pero alejarte de tu bebé a esta edad puede generar una importante dosis de angustia para él y para ti, intentaremos darte algunos trucos.

  • Fomenta su independencia. Procúrale desde bien pequeño un rincón o un espacio para él, donde pueda jugar solo. Si decide salir de él para explorar el entorno dale un voto de confianza y déjale hacerlo, aunque sin perderle de vista.
  • Algunos juegos “entrenan” para la separación, aunque sea momentánea, es el caso del juego del escondite. A los bebés les encanta este juego desde los 5 meses: empiezan tapándose la cara con las manos para reaparecer al cabo de un momento, luego se esconden detrás de cortinas o de puertas o detrás del sofá.
  • Acostúmbrale a la separación dejándolo de cuando en cuando con personas de confianza, más allá de la familia más próxima.
  • No permitas que una persona desconocida para él lo coja a la fuerza de tus brazos sin antes haberle preparado.
  • No te vayas sin avisarle, despídete siempre de él, con determinación, diciéndole que volverás. Aprovecha un momento en el que esté haciendo alguna actividad interesante.
  • Sobre todo, mantente firme, no cedas a tus emociones, aunque llore, dile que volverás pronto y mantén la calma. Piensa que el reencuentro será un momento de alegría para los dos.

 

 

Fuente:

Bacus, Anne. Preguntas al psicólogo. Salvat, 2004