Esta infección de los senos paranasales presenta síntomas que se pueden confundir con enfermedades más comunes como un resfriado. Vamos a ver sus síntomas y causas.

 

La sinusitis es una afección bastante frecuente en los niños. Se basa en la infección de los tejidos que cubren los senos paranasales (las cavidades que tenemos en la nariz y detrás y alrededor de esta). Estos huecos tienen un papel fundamental en el filtro del aire, su humificación y la vocalización. De ahí que tengamos esa voz tan nasal cuando están obstruidos. 


Los síntomas de una sinusitis son parecidos a los de un resfriado: mocos, tos, fiebre o dolor de cabeza, pero en los casos de sinusitis estos se alargan mucho más. En función de que se trate de una sinusitis aguda o crónica, su duración puede ir de unas 4 semanas a más de 12. Por tanto, en los casos de síntomas de resfriado que duren más de 3 o 4 días, lo mejor es acudir al médico.


Sus causas pueden ser internas, como alergias, infecciones o problemas con el tabique nasal (desviación o cornetes agrandados), o externas: contaminación, cambios de temperatura… Aunque la causa más común es la infección viral.


El tratamiento variará en función de su origen. Si la causa es bacteriana, será necesario tomar antibióticos. Los corticoides en aerosol o los antihistamínicos pueden ser recetados para descongestionar. Esto a veces puede curar el problema, ya que permite que los senos se aireen y drenen. En los casos más graves o de sinusitis crónica, puede llegar a ser necesaria la cirugía.


Para prevenir la sinusitis en personas propensas, se pueden usar descongestionantes en periodos en los que las vías altas estén congestionadas. Puedes emplear lavados con agua salada o duchas nasales, que consisten en aspirar agua salada templada hasta que haya llegado a la faringe y expulsarla suavemente. Así, se evitan potenciales sinusitis en casos de catarro.