Una respiración incontrolada, rápida y superficial durante el parto ocasiona una peor oxigenación del bebé y la madre, una mayor tensión corporal y un agotamiento corporal más rápido. Te explicamos dos técnicas de respiración que ayudan a lograr una respiración relajante, rítmica y fluida.

La respiración cumple un papel fundamental en la oxigenación de la madre y el bebé. También es una parte básica para conseguir una mayor relajación corporal, fundamental para una dilatación y parto más corto y fluido, y permite controlar mejor las reservas de energía, que se agotarían rápidamente con una respiración incontrolada y acelerada. Además, se ha demostrado que una respiración consciente y regulada es un importante analgésico, ayudando a calmar y disminuir la sensación de dolor y sobrellevar mejor las contracciones.

De cara a la respiración durante el parto, lo primero que debes intentar es que sea rítmica y profunda. Intenta que el aire vaya hacia abajo, hinchando la parte de la tripa en lugar de la del pecho. De esta forma tu respiración no será superficial y lograrás inhalar más aire, al expandir tus costillas y expandir al máximo tu tórax. Así pues, hagas el tipo de respiración que hagas, intenta que esta sea diafragmática y que las inhalaciones y exhalaciones sigan un ritmo.

¿Qué tipos de respiración puedes llevar a cabo?

- Respiración contada. Las contracciones del parto son regulares y siguen un ritmo, así que lo mejor que puedes hacer es acomodar tu respiración a ellas. Puedes, por ejemplo, contar una inhalación de cuatro segundos, retener un poco el aire, y hacer una exhalación controlada en otros cuatro.

- Exhalación con palabras. Repetir mantras de forma relajada es una técnica de meditación ampliamente utilizada. Pero además, el hecho de decir alguna palabra con tu exhalación ayuda a controlar la relajación corporal, ya que con mucha tensión corporal es difícil pronunciar palabras. Así, haz tu inhalación normal de unos pocos segundos, aguante el aire y exhala diciendo alguna palabra o frase positiva y alargándola unos segundos: “Estoy bien”, “Relax” o, simplemente, sonidos como Jaaaaaaah.

Con todo esto, la matrona o profesionales que estén contigo pueden asistirte con más tipos de respiraciones y la persona que te acompañe (pareja, familiar, amigo…) puede también ayudarte contando contigo las respiraciones, monitorizando las contracciones para adecuar la respiración o exhalando los sonidos contigo.