Los miedos son emociones provocadas por la percepción de un peligro, real o supuesto, que se derivan de la aversión natural al riesgo o la amenaza. Es un sentimiento presente en todos los humanos desde que nacen, aunque son más habituales en niños ya que, para ellos, muchas situaciones y objetos son una amenaza debido a su incomprensión del mundo. Uno de estos miedos en bebés puede ser el miedo a dormir en la cuna.

Los miedos son fenómenos muy comunes a lo largo del desarrollo del niño. Suelen aparecer a determinadas edades coincidiendo con su desarrollo mental y, en general, son miedos pasajeros y de poca intensidad que desaparecen solos a medida que el niño madura. Por eso mismo se los conoce como miedos evolutivos.

Existen determinados miedos más habituales según la edad del niño, como la ansiedad por la separación que surge hacia los 8 meses o el miedo a la oscuridad que aparece en torno a los 18 meses.

Un miedo que manifiestan muchos niños es el miedo a la cuna, es decir, ponerse a llorar en cuanto le colocas en la cuna, por muy dormido que esté. Este curioso fenómeno da la sensación de que la cuna tiene pinchos o algo que molesta al bebé porque la reacción es inmediata: en cuanto lo dejas en al cuna, se despierta y se pone a llorar sin parar hasta que lo vuelves a coger.

Esto ocurre porque los bebés tienen una fase de sueño profundo muy corta, por lo que pasan la mayoría de sus horas dormidos en fases superficiales de sueño, un mecanismo de supervivencia que les permite darse cuenta al momento de que ya no están en los cálidos brazos de sus papás. Y, en ese momento, sienten miedo ante el abandono y la soledad. Les da miedo quedarse solos en la cuna porque les parece que sus papás le abandonan ahí, no entienden que siguen al lado pendientes de todo lo que le pase. Por eso, se despiertan y lloran, porque lo que quieren es seguir en brazos de sus padres.

 

¿Qué hacer?

Aunque resulte maravilloso tener a tu hijo dormidito en brazos, necesitarás aprovechar el tiempo que duerme para hacer tareas de la casa, ducharte o, simplemente, descansar a gusto. Por eso, no es posible tener al bebé siempre cogido o en el fular y hay que lograr que pierda el miedo a la cuna. ¿Cómo? Siguiendo estos consejos:

1- Ten paciencia y no lo dejes llorando en la cuna para que se acostumbre. Si llora es porque tiene miedo y os necesita y dejarle llorando puede hacerle sentir abandonado.

2- A la hora de dormir puedes practicar el colecho, así sentirá que está con vosotros y no tendrá miedo. Puedes hacerlo tanto en vuestra propia cama como en una cunita de colecho pegada a la cama.

3- La sensación de seguridad que le transmitáis permitirá contrarrestar su miedo, por lo que no debéis mostrar miedo ni poneros nerviosos delante de él. Cuando lo dejéis en la cuna, hacedlo con seguridad.

4- Ante situaciones novedosas, lo mejor es realizar los cambios de manera gradual. Si no dormía en la cuna y le queréis pasar a ella, hacedlo poco a poco. Dejadle primero en la cuna para una siesta corta, asociad la cuna a actividades positivas por el día como juegos o risas, etc. Así le perderá el miedo.

5- Si es un poco mayor, puedes acostarlo con su peluche favorito, así no tendrá tanto miedo y le servirá de protección.

6- Aunque parezca que este problema va a durar para siempre, se le irá pasando el miedo a la cuna y le acabará encantando dormir en ella.

7- Es mejor acostarle despierto que dormido y quedarnos con él mientras se duerme para que no se asuste al despertar de repente solo en la cuna cuando se había dormido en brazos de sus papás. Mételo en la cuna, cántale, ponle el móvil y quédate con él hasta que se duerma.

 

 

Fuente:

- “Miedos y fobias en la infancia”, blog EnFamilia de la AEP: http://enfamilia.aeped.es/temas-salud/miedos-fobias-en-infancia