Las manías y los tics en la infancia se adquieren de manera involuntaria como vía de escape a determinadas situaciones agobiantes para los más pequeños de la casa. El objetivo fundamental es que no interfieran en sus rutinas diarias

¿Qué son las manías?

Las manías son costumbres repetitivas que los niños suelen desarrollar para descargar la ansiedad que les causa alguna emoción que no saben cómo expresar. A medida que van creciendo, estas manías se pueden ir asentando y agudizando hasta convertirse en obsesiones o desaparecer con el tiempo.

Consisten en hábitos que se adquieren de manera inconsciente, no se pueden controlar y aparecen a diario.

Suelen ser patentes entre los 3 y 4 años y ayudan a los niños a crear una especie de rutina con la que se sienten más cómodos en determinados momentos o a controlar acontecimientos externos. Puede que les suceda tanto en un entorno conocido como desconocido ya que son costumbres adquiridas y lo contrario les genera ansiedad.

A veces se fomentan desde el propio hogar, es decir, si los niños se niegan a hacer algo si no es de determinada manera y los padres lo consienten porque consideran que aún son demasiado pequeños, lo único que conseguirán es que se acostumbren e interioricen estos hábitos que con el paso del tiempo serán muy difíciles de erradicar.

¿Qué podemos hacer?

Hay que enseñar a los pequeños a sustituir estas rutinas por otras costumbres más idóneas que no se puedan convertir en algo negativo en su edad adulta o que les impidan el funcionamiento normal de su vida diaria.

Entre los niños las costumbres más habituales suelen ser: no comer o beber si no es con determinada vajilla, ordenar su habitación de una determinada y rigurosa manera, negarse a comer determinadas comidas, rechazar ciertas prendas de ropa de forma habitual, seguir un mismo ritual o hacer algo en determinado orden, leer el mismo cuento cada noche…

Hay que tener en cuenta que la mayoría suelen desaparecer con el paso del tiempo y que no deben ser motivo de mayor preocupación pero ante la posibilidad de que se conviertan en un mal hábito que persista durante años, habrá que enseñarles a hacer frente a determinadas situaciones con seguridad y firmeza sin darle mayor importancia a comportamientos equivocados. El objetivo es que aprendan a desenvolverse en ciertas situaciones sin que precisen todo un ritual ya establecido.

Las manías fruto de sentimientos de ansiedad, como lavarse las manos de manera frecuente o negarse a dormir en otro lado que no sea su cama, deberán ser analizadas para descubrir cuál es la causa que les está llevando a este comportamiento repetitivo. 

Trastornos obsesivo-compulsivos (TOC)

Aunque, usualmente, las manías desaparecen con el tiempo es importante prestar atención por si están derivando en un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que les impide realizar su rutina diaria. Los niños que padecen este problema pueden mostrase agresivos, extremadamente ansiosos o nerviosos, lloran o gritan con frecuencia y pueden llegar a autolesionarse.

Ante los TOC la terapia combinada de tratamiento psicológico y la prescripción de algún tipo de fármaco para los nervios es la más adecuada y en la mayoría de los caso permitirá a los pequeños recuperar su calidad de vida.

¿Qué son los tics?

Los tics son otro tipo de conductas muy repetitivas y casi incontrolables que más que rutinas son movimientos o gestos compulsivos que aparecen en situaciones de estrés o desconocidas que causan inquietud en los pequeños. Ayudan a controlar la ansiedad de una manera casi inconsciente. Los más típicos son morderse las uñas, toquetearse el pelo de manera compulsiva, pestañear repetidamente y con fuerza o contracciones involuntarias de los músculos.

Corregir o intentar que no los hagan puede causarles aún más ansiedad y vergüenza por no poder controlarlos. Seguramente desaparezcan solos si les apoyamos y guiamos en momentos que les causen estrés.