La tetanalgesia es un término acuñado recientemente que hace referencia al efecto calmante que les produce a los bebés al ponerlos al pecho. Si están llorando, o les duele algo o a alguna cosa les asusta, el pecho produce un “efecto mágico” que les calma al instante.


Este término, aunque hace referencia a algo que ocurre desde que el ser humano existe, fue creado hace poco por los pediatras, el Dr. Merino Moína y Dr. Bravo Acuña que escribieron un artículo en el que hablaban del alivio y consuelo que sienten los lactantes al mamar del pecho materno, acuñando la palabra tetanalgesia para referirse a ello.


Es algo que todas las mamás que dan el pecho han podido comprobar en persona. Hay muchas veces que los bebés lloran sin motivo aparente y ponerlos al pecho les calma instantáneamente. Y es que los lactantes se siente seguros y confortados cogidos al pecho de su madre. Experimentan calor, amor, protección… lo que disminuye el dolor o miedo que puedan estar sintiendo en ese momento. Además, la leche materna tiene, entre otros muchos componentes, lactosa, un nutriente que contribuye a reducir el dolor. 


Esta reacción automática del niño ha hecho que muchos médicos acompañen ciertos actos que conllevan dolor para el pequeño, como la prueba del talón, las extracciones de sangre o la vacunación, del amamantamiento. Así, el niño no sentirá tanto miedo ni dolor y llorará menos, con lo que resultará más sencillo para los médicos realizar la prueba correspondiente y los papás se sentirán mejor al no ver sufrir tanto a sus hijos. 


Por lo tanto, la tetanalgesia es un efecto que conviene explotar en los niños amamantados, aunque no significa que el pecho sea mágico y elimine el dolor del pequeño, solo hace que se calme más rápido y llore menos; pero no debe usarse tampoco siempre que el niño llore ya que hay veces que necesita otros cuidados o que reclama la atención por otros motivos.