Lo primero para saber si un bebé puede encontrarse mal o no es medir su temperatura corporal. Si es más elevada de lo normal, se considerará que el pequeño tiene fiebre. Pero, ¿cuál es la temperatura normal en un bebé? ¿Es la misma que en los adultos o su cuerpo está más caliente o más frío?

El cuerpo humano dispone de los medios para mantener su temperatura estable dentro de unos rangos, siempre que no haya problemas como una hipotermia o una enfermedad. Cuando la temperatura corporal sube en exceso por el ejercicio físico o por el calor ambiental extremo, es capaz de de perder calor incrementando la circulación sanguínea en la piel (lo que produce el enrojecimiento de la misma) y a través del sudor. De igual modo, si hace mucho frío puede evitar la pérdida de calor mediante los escalofríos o reduciendo la cantidad de sangre que circula por la piel.

Todas las personas tienen una temperatura corporal propia que puede variar ligeramente de unos a otros, pero que en personas sanas se encuentra entre 35.8 y 37.3 ºC. También hay que tener en cuenta que nuestra temperatura varía según el momento del día o la actividad realizada. Así, es más alta después de hacer deporte, tras las comidas, a última hora del día o si hace mucho calor ambiental.

Asimismo, no es lo mismo tomar la temperatura en las axilas que en el recto. En las axilas siempre suele ser entre medio y un grado más bajo ya que la superficie del cuerpo siempre está más fresca que el interior.

Los bebés no tienen la misma capacidad de regular su temperatura que los adultos, por eso somos nosotros quienes tenemos que estar pendientes de abrigarlos un poco más si hace mucho frío o de destaparlos y ponerlos a la sombra si hace calor.

No obstante, los rangos de temperatura normal para un bebé son los mismos que un adulto. Se considera que su temperatura corporal es adecuada si oscila, más o menos, entre 36 y 37.3 ºC tomada por vía rectal. Por encima de esto se considera que tiene febrícula y, más de 38 ºC, es fiebre.