Según un artículo publicado recientemente en una prestigiosa revista española de pediatría sobre la composición de los tarritos comerciales y los purés caseros, el 61% de los niños de 15 meses y mayores han consumido tarritos infantiles alguna vez. Con estos datos, los padres nos preguntamos: ¿están realmente bien alimentados nuestros hijos con este tipo de productos?.

La respuesta, sin duda, es que sí.

Los tarritos infantiles deben cumplir una serie de requisitos referentes a su composición nutricional marcados por las normativas europeas y las recomendaciones de distintos organismos como la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica), que tienen en cuenta los requerimientos de cada nutriente en los lactantes y niños de corta edad.

En cambio, en el caso de los purés caseros no existen guías estandarizadas concretas para su elaboración, por lo que su composición y aporte de nutrientes puede variar ligeramente cada vez que se preparan, dependiendo de los alimentos que se utilicen para su elaboración, y de la cantidad de los mismos (en el caso de las carnes, por ejemplo, el porcentaje de grasa y de proteínas varía en función de la pieza escogida).

El valor calórico, la energía, que proporciona un tarrito o puré está directamente relacionado con la cantidad de grasa e hidratos de carbono del mismo. Actualmente, los tarritos que tenemos en el mercado y los que son preparados en casa siguiendo las indicaciones de los especialistas en alimentación infantil, suelen presentar un aporte energético adecuado y en línea con las recomendaciones de la ESPGHAN.

Por otro lado, el porcentaje de agua de un tarrito suele variar entre 80-85% y depende de la cantidad de agua que aporta cada ingrediente, más la empleada en su elaboración.

En relación a las proteínas, en los tarritos de carne y pescado, su aporte variará dependiendo de si la carne o el pescado se nombran en primer lugar (por ejemplo, ternera a la jardinera) pues en este caso serán el ingrediente mayoritario, o si se nombran en segundo lugar (por ejemplo, menestra de cordero), ya que en ese caso otros alimentos como las verduras y hortalizas serán las que están en mayor concentración.

¿Quieres saber más sobre la composición nutricional de los tarritos?. Puedes consultar el post ya publicado al respecto: Tarritos infantiles (I), o la tercera entrega sobre este tema que publicaremos próximamente.