La diversificación alimentaria es una época propicia para sentar las bases de hábitos saludables e instaurar conductas alimentarias correctas. Dentro de ellos, el empleo de la cuchara y el tenedor es un paso muy importante en la alimentación, ya que tu pequeño tendrá que adquirir la destreza de emplear utensilios que para él son extraños y complejos, sus primeros cubiertos.

Puede que  inicialmente le cueste adaptarse a ellos, por eso es recomendable no introducirlos todos de golpe sino de uno en uno, empezando por la cuchara, y luego el tenedor. Cuando ya sea más mayorcito, el mismo puede empezar a manejarlos, dejando para la etapa escolar la utilización del cuchillo.

El empleo de los cubiertos es esencial ya que posibilita el paso de la alimentación con biberón al plato. Los cubiertos específicos para esta edad suelen ser de formas divertidas, colores llamativos y agradables al tacto para favorecer su aceptación y estimular su aprendizaje.

¿Cuáles son las principales características que debemos buscar en los primeros cubiertos que utilizará el bebé?

  • Ser ergonómicos: deben adaptarse a las dimensiones de los pequeños y al principio, es mejor que no sean muy largos, ya que si no entorpecen el movimiento de los brazos. Además, deben estar diseñados para darle la cantidad adecuada de comida al bebé. Más adelante, cuando este adquiera la destreza de comer solo, se recomienda que estén diseñados para que los pueda coger sin problemas. En este caso, el mango es más largo y se suelen emplear materiales antideslizantes de fácil sujeción.
  • Deben garantizar en todo momento la seguridad, es decir, deben estar concebidos para la delicada boca del bebé. Para ello, se emplean materiales blandos y flexibles. Se recomienda que posean un tacto suave y los extremos sean redondeados para no dañar las encías y el paladar de los más pequeños.
  • Como innovación, en la actualidad puedes encontrar en el mercado cucharas que cambian de color dependiendo de la temperatura, avisando cuando la comida está demasiado caliente para el bebé. Con ello, se pretende disminuir el riesgo de quemaduras.