Hay una serie de alimentos que gracias a su composición nutricional y a los múltiples beneficios que aportan al organismo de los niños son esenciales en su dieta. Son naturales, fácilmente asimilables y, además, aportan beneficios que les acompañarán durante la edad adulta. Conoce estos “superalimentos” y no dudes en introducirlos en su alimentación cotidiana con las ideas que te proponemos.

Llamamos “superalimentos” a aquellos que contienen más nutrientes por caloría que la mayoría. Tienen un alto contenido en vitaminas, minerales, antioxidantes y otros elementos que pueden  ayudar prevenir al organismo de infecciones, regular los niveles de glucosa en sangre, fortalecer los huesos. En definitiva, ayudan a desintoxicar el organismo y aumentan la energía, la inmunidad y el bienestar general. Son 100% naturales y eso hace que el cuerpo los absorba y asimile fácilmente, algo especialmente importante en el caso de los niños. Pero, ¿cuáles son esos superalimentos y cómo puedes enriquecer con ellos la dieta de tu hijo?

1. El yogur les encanta a los peques por su textura y múltiples sabores. Aporta al organismo bacterias lácticas vivas que favorecen la flora intestinal, y gracias a su contenido en calcio y proteínas fortalece huesos y dientes. Lo mejor que puedes hacer es comprar yogures naturales y añadirle tú misma trocitos de fruta.

2. De entre los pescados, el salmón es todo un superalimento porque contiene grasas saludables  Omega-3, fundamentales para una buena salud cardiovascular y para potenciar la memoria. El truco para que los niños lo acepten es hacer tus propios fingers de pescado: corta el salmón en tiras y rebózalas en huevo y en una mezcla de pan rallado, parmesano y un poquito de ajo en polvo.

3. El brécol y las espinacas son una importante fuente de antioxidantes, hierro, calcio, ácido fólico y vitaminas A y C, fundamentales en el desarrollo neuronal y de los huesos. Puede que no sea el alimento más popular entre los niños, así que prueba a dárselo en hebras en una sopa caliente o como relleno de unos crepes.

4. El aguacate aunque sea una fruta contiene grasas monoinsaturadas. Además es muy rico en vitamina E y en fibra soluble, que ayuda a reducir el riesgo de aparición del temido estreñimiento. Su color puede resultar divertido para los niños, que pueden degustarlo machacado y mezclado con unas gotitas de limón y un poco de yogur.

5. Los arándanos son pequeñas bombas cargadas de nutrientes como vitaminas, minerales, antioxidantes... Los puedes encontrar frescos o congelados, y en ambos casos muestran una versatilidad que te permitirá camuflarlos en decenas de preparaciones ideales para los niños: una “mermelada” de arándanos, agua y azúcar para rellenar tartaletas; añadidos enteros a la masa de magdalenas y bizcochos o usados como base para una salsa dulce con la que acompañar carnes.