Durante los meses de gestación, es normal que se sueñe de forma más frecuente, nítida y se recuerde mejor lo soñado. A veces estos sueños son un reflejo de las preocupaciones de la madre, pero no guardan relación con el bienestar real del bebé.

A medida que avanza la gestación, las mujeres embarazadas suelen sentir que sueñan más a menudo y de forma más intensa. En general, no se sueña más durante el embarazo de lo que se hace en cualquier otro momento. La diferencia estriba en que, normalmente, no recordamos lo soñado una vez nos despertamos.

En cambio, durante el embarazo, especialmente hacia el final de este, es normal despertarse a menudo durante la noche: para ir al baño, beber agua, cambiar de postura... Esto hace que sea más fácil retener la información de lo soñado y recordarlo mejor que si se cumplieran varios ciclos de sueño seguidos.

Tener pesadillas o sueños en los que te despiertes algo asustada es, por tanto, normal durante el embarazo y especialmente durante el tercer trimestre. Se trata de una época con preocupaciones normales respecto a la salud del bebé, vuestra salud y vuestro futuro, unidas a unos cambios hormonales que suponen una sensibilidad añadida.

El incremento de hormonas como la progesterona y los estrógenos son los responsables de que de vez en cuando puedas sentir cierta inestabilidad emocional. Y esto también tiene su efecto en el sueño, un momento en el que la mente deja libre al subconsciente.

No obstante, los sueños no son premoniciones, sino que hacen referencia a lo que te preocupa en ese momento, por lo que no debes inquietarte si tienes sueños desagradables. Son la manera en que tu subconsciente gestiona las emociones y ansiedades que puedes tener ante la espera del bebé.