Muchos padres piensan, erróneamente, que no hay que acudir al dentista hasta que se tiene un problema, pero lo cierto es que las revisiones anuales, desde los primeros dientes de leche, contribuyen a evitar que el niño padezca esos problemas.

¿Cuándo ir al dentista por primera vez?

Los odontólogos recomiendan, si no ha habido antes ningún problema, acudir a la primera visita al dentista una vez se haya completado la dentición primaria, es decir, los dientes de leche, lo que sucede entre los 2 y los 3 años.

Esta primera visita tiene como objetivo familiarizar al niño con su dentista para que no le dé miedo acudir, que conozca los instrumentos que se usan, establecer hábitos de higiene adecuados y comprobar que no hay ningún problema incipiente.

Después de esta primera vez, se recomienda acudir a revisiones al menos una vez al año. Y es que en odontología, el prevenir es fundamental para evitar dolencias como caries, gingivitis, maloclusiones, etc.

¡Mamá, me da miedo el dentista!

Es posible, por la “mala prensa” que tiene, que a tu hijo le dé miedo ir al odontólogo. Este miedo, cuando se trata de la primera vez, está causado por el temor a lo desconocido y a sufrir. Por eso, para evitar montar una escena en la consulta del dentista, es buena idea que le prepares:

- Evita expresiones como “tranquilo, que no te va a hacer daño” o “no tengas miedo”.

- Busca una clínica especialista en niños que tenga tanto la sala de espera como la de consulta preparada con colores alegres, juguetes, etc.

- Jugad en casa, antes de acudir, a los dentistas.

- Léele cuentos, cuéntale historias o ponle dibujos de niños que van al dentista.

- Cuando acabe la revisión, es conveniente que el médico le dé algún premio por su valentía: una pegatina, un lápiz, etc.

En cuanto haya ido un par de veces y vea que no pasa nada, se le pasará el miedo.

 

Fuente: Claudia Caronna, Odontóloga infantil.