¡Quién nos iba a decir que este día iba a llegar tan pronto! Y es que hace bien poco nuestro bebé tan sólo comía purés de verduras y/o frutas junto con las tomas de leche materna o biberón con cereales sin gluten.

Una vez que hayáis introducido en la dieta de vuestro hijo las papillas con gluten, será cuestión de poco tiempo que le veáis disfrutando de su primer plato de pasta. Esto suele suceder alrededor de los 10-11 meses.

Los cereales en general y en este caso concreto la pasta, son un alimento imprescindible y básico en la dieta de nuestros hijos pues posee un gran valor nutricional: nos proporcionan vitaminas del grupo B especialmente y sobre todo son ricos en hidratos de carbono de absorción lenta, fuente de energía para el organismo. Lo ideal es que alrededor del 50% de la energía que aporta la dieta de los niños provenga de estos valorados hidratos de carbono.

Aparte, aportan una pequeña cantidad de proteínas y son pobres en grasa, lo que desmitifica el dicho de que la pasta engorda.

¿Cuándo y cuánto?

Lo recomendable, una vez que el niño haya tolerado la pasta, es ofrecérsela de tres a cuatro veces por semana. Al principio cocínala bien sencilla para que el niño la digiera y acepte sin dificultad. Más adelante, puedes utilizar diferentes salsas para acompañarla que le aportarán sabor y color a los platos.

Muchos expertos no diferencian entre almuerzo y cena como la comida más apta para dar pasta a los niños. Mi opinión es dejarla para el almuerzo pues en ocasiones la digestión más lenta de sus hidratos de carbono puede dificultar conciliar el sueño.

¿Cómo ofrecérsela?

Para empezar, puedes empezar por las sopas de fideos, estrellitas o sémola para que el bebé empiece a acostumbrarse a texturas más sólidas y esencialmente a masticar. Tanto en el momento que le des sus primeros macarrones como sopa de fideos es importante que cuezas bastante la pasta, bien sea en agua, caldo vegetal, de pollo o pescado (blanco). En el caso de los macarrones o similar, para facilitar su masticación, trocéalos hasta conseguir reducir su tamaño.

Generalmente, estos platos son bien acogidos por todos los niños, ya sea preparados con tomate o “a la carbonara”, basta con ponerle un poco de imaginación y empezar a experimentar pues la pasta combina muy bien con diferentes alimentos, bien sea carne (puedes añadirle un poco de jamón en dulce o carne bien picada), pescado o incluso verduras, para que el plato sea completo.

¡Bon Apetit!