Para preparar una buena sopa necesitamos un buen caldo de base, de pollo, pescado o vegetal, y combinarlo con pasta, arroz o verduras cortadas pequeñas. Son muy apetecibles en esta época del año como primer plato caliente y según los ingredientes que uses tendrás una sopa ligera ideal para la cena o una sopa sabrosa y reconfortante para la comida del mediodía.

No te apures con el caldo, te recomendamos que lo prepares una vez a la semana y lo congeles para tenerlo a punto cualquier día. Y si no dispones de mucho tiempo prepara un caldo vegetal que es rápido y fácil de hacer con verduras y hortalizas de la estación. Pon verduras de raíz como zanahoria, nabo, chirivía, y verduras de hoja como col, coliflor, espinacas. La calabaza le da un sabor dulce muy agradable para los niños mientras que el nabo y el apio son más fuertes.

Le puedes añadir pasta en forma de fideos, sémola, pistones, letras, pasta integral o de colores (de espinacas, tomate o pimiento). El arroz queda muy bueno con la sopa de pescado y como alternativa prueba los copos de avena, muy ricos y nutritivos, que además se cuecen en pocos minutos.

Las sopas con legumbres, albóndigas o pescado, con una cocción más larga, resultan muy completas nutricionalmente y más adecuadas para el mediodía. Incluso para aquellos que tienen poco apetito, un plato de sopa puede convertirse en un excelente plato único, combinando alimentos de distintas características nutricionales que hacen posible una gran variedad de sabores.

Y para hacerlas más divertidas añade tropezones de pan tostado, dados de pepino, huevo duro, virutas de jamón…y deja que tus hijos jueguen con ellos.

A la mayoría de niños les encanta la sopa y es una buena manera de introducir nuevos alimentos en su dieta.