Si tu peque está a punto de los dos años es hora de que pruebe la soja, una legumbre polivalente que se puede tomar como bebida, en guiso, en ensalada y que tiene múltiples ventajas en la alimentación de todos, grandes y chicos. Su sabor dulce y su facilidad de digestibilidad la hacen perfecta para seguir introduciendo novedades alimentarias en esta edad.

La soja es una semilla de leguminosa que, a partir de los dos años, se puede incluir en la alimentación de los peques. Es una opción más y optar por ella puede dar alegría a la dieta de los niños, y ser una opción saludable para aquellos no muy dados a variar.

Su gran ventaja es que es rica en proteínas de buena calidad –de cada 100 gramos de soja, 40 son de proteína–. De hecho, al incluir soja en la dieta, se puede reducir el aporte de proteínas de otros alimentos que tienen más grasas –algunas carnes, por ejemplo–. Además, gracias a su buena digestibilidad es muy adecuada en niños que tienen regularmente problemas de gastroenteritis, cólicos o colon irritable, y es perfecta para aquellos niños que presentan alergias e intolerancias a los lácteos. Así se la puedes dar.

  • Soja al modo legumbre. Prepárala como unas lentejas o garbanzos, solo que no necesitas ponerla en remojo la noche antes (con un par de horas ya estará lista para cocinar). Puedes acompañarla de carne –le va perfectamente el pavo– o de pescados como el bacalao o la gallineta, ¡le encantará!
  • Ensalada de brotes de soja. Cuece una patata hasta que quede blandita, ponla en un bol con media naranja, brotes de soja, una latita de atún y un poco de salsa vinagreta suave, ¡le encantará!
  • Batido de frutas del bosque. Pon un vaso de leche de soja en el vaso de la batidora y añade 100 gramos de moras, media manzana, 4 fresas grandes y un trozo de plátano. Tritura durante 30 segundos y prueba. Si las frutas están un poco ácidas puedes endulzar, pero con la leche de soja no suele ser necesario.