Se trata de preparar tentempiés nutritivos, que les sacien pero no les quiten el hambre a la hora de la comida, y que los podamos llevar con nosotros cuando les sacamos a pasear al parque. La fruta siempre es una buena opción, pero te proponemos otras no menos interesantes y, por supuesto, igual de sanas y sabrosas.

Es importante que desde pequeños acostumbremos a nuestros hijos a hacer cinco comidas al día. Es en el almuerzo y la merienda cuando debemos esforzarnos por darles un tentempié que les sacie pero no les quite el hambre cuando llegue la hora de comer o cenar. Pero, ¿el qué? Opta por snacks o aperitivos originales, sabrosos, saludables y fáciles de transportar cuando les saques a pasear o al parque. Olvídate de chucherías, bollería u otros productos industriales que contienen grasas, sal y aditivos. Lo mejor es que los prepares tú misma, así que ¡ficha nuestras recomendaciones!

La fruta siempre es una magnífica opción. Se puede consumir varias veces al día, es saciante y esencial para llevar una dieta equilibrada. En trocitos y pelada es un reconstituyente sano y sabroso. Si tu hijo no es muy fan, prueba a dársela en láminas, por ejemplo, en un minisandwich de galletas tipo cracker con un chorrito de miel. O prepara sobrecitos de masa de pizza rellena de manzana y ricotta.

Los embutidos son un clásico. Aunque conviene dárselos con mesura, sustituye el clásico bocadillo por preparaciones más originales, como caracoles de tiras de hojaldre rellena de salami y queso provolone, o rollitos de jamón york y queso crema.

También puedes optar por darle unos nutritivos frutos secos, ricos en minerales, hidratos y grasas saludables. Es mejor consumirlos en crudo y sin salar. El único inconveniente es que no son recomendables para los menores de dos años porque pueden atragantarse.

Sustituye el clásico batido o zumo por un rico smoothie casero: mezcla con la batidora un yogur, media taza de zumo de naranja y una bola de helado de plátano o fresa.

¡Buen provecho!