Los percentiles son valores de referencia que describen el crecimiento idóneo de los niños comparando el peso, la talla y el perímetro craneal con otros niños de la misma edad y sexo. Hay siete percentiles (3, 10, 25, 50, 75, 90 y 97) que abarcan el rango de medidas establecidas como habituales.

Los percentiles son patrones del crecimiento de los niños que utilizan los pediatras para valorar si el desarrollo de los más pequeños es el idóneo en cada etapa. Se trata de unas tablas con valores de referencia admitidos de manera institucional que van relacionando la edad y el sexo con el peso, la talla y el perímetro craneal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que una buena alimentación y atención sanitaria hará que los niños se desarrollen de manera similar cuando las condiciones son las adecuadas.

Hay dos tablas de curvas de crecimiento: la primera es para edades comprendidas entre los 0 y 2 años, y la segunda abarca desde los 2 hasta los 14 años. Las tablas también se dividen por sexo.

¿Cómo interpretamos los percentiles?

Los percentiles se leen a través de gráficas: en el eje vertical está representada la talla o el peso, y en el eje horizontal, la edad. En la gráfica figuran varias líneas con un número asignado: 3, 10, 25, 50, 75, 90 y 97 (estos números abarcan el rango de normalidad). Para leer la gráfica y buscar su percentil unimos la edad del niño con su peso o talla; la línea vertical y horizontal que hemos trazado se cruzarán con algunas de las líneas de números del gráfico; esa línea con la que coinciden será el percentil de nuestro hijo. Por ejemplo, un niño de ocho meses y con una medida de 70 centímetros se cruza con la línea de percentil 50, es decir, tiene el percentil 50.

Para interpretarlos hay que tener en cuenta que el percentil es una medida por la que se compara la medida y peso de nuestro pequeño con las medidas de otros niños de su misma edad y sexo. Si en la gráfica ha salido el percentil 50 quiere decir que de cada 100 niños, cincuenta son más altos que nuestro pequeño y 50 son más bajos (50 sería la media estadística).

Hay que tener en cuenta que lo importante no es que el niño tenga un percentil alto sino que se desarrolle dentro de los valores de normalidad pero tampoco hay que obsesionarse con estos valores ni medir o pesar al pequeño cada dos por tres. El pediatra será quien interprete las tablas en cada una de las revisiones y quien considere lo que se debe hacer en caso de que el desarrollo del bebé no esté dentro de las medidas “normales”.