La sobreproducción de saliva es una molestia que se puede dar durante el embarazo. Aunque no es demasiado frecuente, se suele dar junto con las náuseas características del primer trimestre.

La saliva es esencial para nuestro organismo. Supone una barrera de lubricación y protección para nuestra boca y dientes, ayudando a combatir las caries y a mantener la salud de nuestra lengua y encías. Además, es necesaria para la digestión, en la que actúa ayudando al procesamiento de los alimentos, y protege al organismo frente a bacterias, virus y hongos.

En ocasiones, durante el primer trimestre de embarazo aparece una hipersalivación o producción de saliva por encima de lo normal. Las causas para esta molestia no están claras, aunque algunos expertos señalan un origen en los cambios hormonales.

Otra explicación factible de la mayor producción de saliva en el primer trimestre es la que la vincula con las náuseas. Las arcadas o sensación de vómito inminente que a veces aparecen al inicio del embarazo suelen producir más cantidad de saliva como parte de un reflejo corporal.

También puede deberse a la acidez resultante del vómito, que puede provocar una mayor segregación de saliva como respuesta del organismo para neutralizarla.

En cualquier caso, a pesar de que pueda resultar molesto, sobre todo a la hora de dormir, no conlleva ningún peligro y suele ser algo pasajero. Para aliviarlo podemos recurrir a la que se piensa que es la fuente: trabajar en calmar las náuseas y los vómitos comiendo en pequeñas cantidades, y bebiendo determinadas infusiones. Los chicles son un método efectivo para ayudar a tragar, y también pueden calmar las náuseas. Junto con posibles métodos para aliviarlo, es recomendable beber mucha agua para reponer los líquidos perdidos.