Uno de los diferentes síntomas frecuentes durante el embarazo es la sensación de falta de aliento, sobre todo en la última etapa de este. Vamos a ver a qué se debe esta común dificultad para respirar.

Si estás embarazada, es probable que hayas notado que te cuesta respirar, suspiras mucho, te es difícil respirar profundamente…En pocas palabras: te falta el aire. Aunque molesto, este es un síntoma normal, especialmente a medida que el bebé se va haciendo más grande.

El cuerpo experimenta diversos cambios durante la gestación: algunos órganos se mueven, la piel se extiende, la postura corporal cambia, las hormonas varían…Dos de estos cambios están entre las causas más comunes de esta falta de aire:

-    Presión sobre el diafragma en la etapa final del embarazo. A medida que el bebé va aumentando de tamaño y aún no ha descendido para encajarse en el canal de parto, ejerce una presión sobre órganos o músculos como el diafragma. Este músculo se sitúa debajo de los pulmones y es el que se encarga de, al contraerse, aumentar la caja torácica para que los pulmones se llenen. Al estar presionado, esta contracción y espacio torácico se hace un poco más trabajosa, sobre todo cuando el bebé está muy arriba, el embarazo es múltiple o tienes mucho líquido amniótico.

-    Aumento de la progesterona en la etapa inicial. El ovario y la placenta segregan la progesterona para preparar al útero para la recepción del óvulo fecundado. Por tanto, se produce un pico de esta hormona sexual en el inicio del embarazo. Una de las consecuencias es que aumente la capacidad de los pulmones (y, por tanto, haya que inhalar más para llenarlos) como mecanismo iniciado por esta hormona para aumentar el riego sanguíneo y asegurar una buena oxigenación del embrión.

Así pues, la falta de aliento durante el embarazo es una “molestia colateral” del mismo que nos indica, por otra parte, que nuestro cuerpo está respondiendo como debe a su nueva función gestante.