Aunque seas una abanderada del BLW (baby-led weaning; es decir, no triturar demasiado los alimentos a los niños), en algún momento de su alimentación te gustará que tome un puré, una crema o un batido de frutas. Los robos de cocina son una gran ayuda en todas las casas, más aun si hay niños pequeños. Tanto si tienes una máquina específica para comida infantil como si cuentas con un robot clásico para toda la familia, así puedes sacarle el máximo partido con tu peque.

La Thermomix, el Cuisinart, el Mycook, Babycook... son capaces de elaborar cualquier plato con tu mínima intervención. A veces, solo tienes que introducir los alimentos, sin siquiera cortarlos, y la máquina se ocupa de todo el proceso de cocinado; así que, son una ayuda innegable para cualquier familia. Sácale el máximo partido si tienes un niño en casa.

  • En los desayunos: Ya sabes que la primera comida ideal se compone de fruta, lácteos y cereales. Si tu hijo no llega a todo, puedes utilizar el poder triturador y mezclador del robot para añadir algo de fruta a la leche, sin que lo note, o para fortificar el pan con harinas más vitamínicas –de mijo, avena...–.
  • Para las comidas: Un robot es capaz de cocer al vapor con poca agua para preservar las vitaminas. También descongela, tritura y, por supuesto, calienta. Utilízalo para preparar legumbres sin eternizarte y cociendo cada cosa durante el tiempo que lo necesita. Algunos robots súper específicos de niños hasta tienen unas cuchillas que trituran los alimentos de forma tan efectiva que podrían reducir los cólicos.
  • En la merienda: Si se ha cansado ya de las típicas papillas de fruta y cereales, o tomar la fruta a trozos le cuesta horrores, sorpréndele de vez en cuando con un smoothie, un batido cremoso al que puedes añadir leche o yogur y ponerle hielos batidos para darle un punto de más mayor y, de paso, proporcionarle alivio si está con los dientes.
  • Para los purés de la cena: No te pares en el uso tradicional de los robots. Piensa que su capacidad de triturado y mezclado es tan potente que te permite introducir, en pequeñas cantidades, alimentos que tienen muchas vitaminas pero que no suelen gustar mucho de sabor a los niños –apio, nabo, remolacha...–.