De sabor suave y agradable textura, la manzana es una de las primeras frutas que podemos incluir en las papillas de los bebés. Les aporta potasio, fósforo, fibra, calcio, sodio, magnesio, hidratos de carbono, hierro y vitaminas A, B, C y E. Están disponibles todo el año y pueden convertirse en protagonistas de la dieta de los más pequeños, bien como postre o como acompañamiento de muchos platos dulces y salados. 

La manzana es una de las frutas que más les gusta a los niños, su textura es firme y su sabor no resulta excesivamente dulce ni ácido. Por eso se utiliza para preparar sus primeras papillas (junto a la pera, el plátano y el zumo la naranja), pero según va creciendo tu hijo también puedes incorporar la manzana a otras recetas tanto de postre como de guarnición:

• Manzana asada. Típico postre de las abuelas, es sencillo y nutritivo. Solo tienes que añadirle azúcar y meter al horno.

• Piruleta de manzana. Perfecta para ocasiones especiales. Córtala en gajos (échale limón para que no se oxide) y, cuando los trozos estén secos, úntalos en chocolate, queso crema... Y decóralos con frutos secos, galleta triturada... A los niños les encanta. 

• Sandwiches de manzana. Corta dos rodajas algo gruesas (quítales el corazón) y pon entre ellas una capa de chocolate, de dulce de leche, queso fresco o de la crema que más le guste a tu hijo y espolvorea trocitos de chocolate o cereales. ¡Deliciosa!

• Ensalada con manzana. Añade a la lechuga y trozos de pollo, de manzanas, de zanahoria y media cebolla... Y obtendrás un plato sano, delicado y original y muy recomendable para los pequeños.