Las visitas al pediatra no son solo una cosa de urgencia. Aunque el niño esté completamente sano, es necesario mantener un seguimiento activo de su forma de desarrollarse, de su manera de crecer. Para esto existe un calendario oficial de revisiones en el que están recogidas las realizadas en etapas más o menos clave del desarrollo del niño.

  1. Revisión para el recién nacido: se lleva a cabo a lo largo de los diez primeros días de vida y es en la que se abre el expediente de historia clínica del niño con los antecedentes familiares y todas las pruebas realizadas al bebé una vez nacido. Se realiza, además, la segunda prueba del talón para detectar una posible fenilcetonuria (una enfermedad metabólica por la que el cuerpo no metaboliza el aminoácido fenilalanina) o enfermedades del grupo de las hiperfenilalaninemias (incapacidad, parcial o total, del organismo de transformar uno de los constituyentes de los alimentos, la fenilalanina).
  2. Al primer mes: se presta mayor atención al desarrollo general del bebé. Los sentidos, la coloración de la piel, el aparato psicomotor, etc. También se anota el peso y la talla del bebé para seguir la evolución de su crecimiento. Se revisa el tema de la alimentación.
  3. Al segundo mes: se inicia el calendario de vacunas y se valoran los reflejos motores del niño, así como su capacidad de respuesta a estímulos sensoriales.
  4. Revisiones trimestrales (4, 6, 9 y 12 meses): sirven para seguir midiendo el correcto crecimiento del niño y el desarrollo de la psicomotricidad, así como para seguir aplicando el calendario vacunal y el establecimiento de hábitos alimentarios y la alimentación complementaria. Es muy importante la relación del pediatra con los padres, a los que orientará para potenciar al fin la autonomía del niño.
  5. A los dos y cuatro años: se valoran especialmente los índices de crecimiento del niño, el desarrollo psicomotor y la aparición del lenguaje. Además, se administran las vacunas pertinentes.
  6. A los seis años: se presta mayor atención sobre el desarrollo del lenguaje, la vista y el aparato locomotor. Asimismo, se suministran más vacunas.
  7. A los ocho años: se valoran el estado del sistema cardiorrespiratorio mediante auscultación cardiopulmonar, de la circulación y de la tensión arterial y los pulsos periféricos.
  8. A los doce años: se realizan las exploraciones correspondientes a la prepubertad: desarrollo del crecimiento, hormonas, dientes, vista y oído, etc. También se suministran más vacunas.
  9. A los catorce años: valoración de la madurez sexual y del equilibrio de los niveles hormonales. Exploración física en profundidad y últimas vacunas.