A todos los padres les gustan los bebés rechonchos con mofletes, y se ensalzan y alaban las conductas glotonas. Sin embargo, un bebé demasiado tragón puede acabar convirtiéndose en un niño y un adulto obeso. De hecho, las estadísticas hablan de un 45% de niños españoles con sobrepeso. Sin embargo, para un padre puede resultar difícil discernir si su hijo come demasiado

Saber si un niño come en exceso es uno de los problemas más complejos a los que se enfrentan los padres y los pediatras. No todos los niños crecen ni engordan igual, ni necesitan la misma cantidad de alimentos. Además, hay que tener en cuenta que los primeros años de vida de un bebé son de un crecimiento muy rápido, por lo que necesitará más energía y alimento que cuando su crecimiento se estanque.

Por otra parte, no está claro el tamaño de las raciones que resulta adecuado para cada edad ya que éste depende del sexo, la edad, el niño… Por lo que no es fácil saber si está comiendo demasiado o no.

Sin embargo, el hecho es que cada vez hay más bebés y niños con sobrepeso, así como niños que comen para calmar su ansiedad, un problema tradicionalmente asociado a los adultos pero cada vez se ve más en las consultas de los pediatras.

Algunas pistas para saber si tu niño es un tragón

- Durante la lactancia, si acaba de comer, ha vaciado los dos pechos y sigue llorando, no es probable que siga teniendo hambre. Muchos niños buscan el pecho para calmarse o dormirse, pero no le debes dar de comer demasiado a menudo.

- Si después de haberse comida un bol enorme de puré pide más, y al acabar con todo le duele la tripa, ha comido demasiado. A muchos niños les encanta comer y “comen con la vista”, pero no debes permitirle que se infle en cada comida, o acabará siendo un niño obeso.

- ¿Come mucha cantidad en cada comida o come a deshoras bollos y golosinas? No hay que confundir a un niño tragón que le gusta comer mucho con uno que solo come lo que le apetece cuando le apetece.

- ¿Le gustan todo tipo de alimentos y cocinados de cualquier forma?

- ¿Siempre tienen hambre y ganas de comer?

- ¿Se lleva más comida a la boca aunque la tenga llena?

- ¿Envidia a los demás cuando les ve comiendo?

¿Qué hacer?

Si has respondido afirmativamente a todo, se puede decir que tu hijo es un auténtico tragón. Para evitar que en el futuro sea un niño con sobrepeso u obeso, te recomendamos que sigas las siguientes pautas:

- Establece unos horarios de comidas y respétalos en la medida de lo posible.

- No le dejes picotear entre horas. Si tiene mucha hambre porque ha quemado todas sus reservas, dale una pieza de fruta o un yogur.

- Enséñale a comer sin prisas, masticando bien y más veces. Así saciará su hambre.

- Sírvele primero un plato, luego el segundo y, por último, el postre. No le llenes los platos hasta arriba. Sírvele la cantidad que consideres adecuada según su edad y necesidades.

- Dale carbohidratos de absorción lenta (pan, pasta, cereales, arroz integral, legumbres…) que liberan la energía más lentamente.

- Si come mucho y muy deprisa, enséñale a dejar los cubiertos entre un bocado y otro u ofréceselo tú más lento si todavía le das la comida.

- En cuanto puedas, ofrécele alimentos desmenuzados en vez de puré, tardará más en comérselos. Y cuando aprenda a cortar los alimentos, deja que lo haga él.

- La comida nunca puede suponer un premio o castigo.

- Si ves que está demasiado gordo o que come a todas horas, consulta con un especialista.