A la mayoría de bebés y niños pequeños les gusta el agua y no tienen problemas para entrar en el baño ya que aprovechan para jugar y divertirse mientras les lavas. Pero es posible que llegue un momento, cuando ya son un poco mayores, que no quieran interrumpir sus juegos para ir a la ducha.

A los niños pequeños les encanta meterse en el agua, jugar con la espuma, con los juguetes de baño, chapotear y mojarse y mojar a sus padres. Sin embargo, llega una edad en la que la hora del baño deja de ser tan interesante y cuesta conseguir que se vaya a la ducha cuando le toca.

Para un niño, bañarse todos los días no tiene sentido. Él no se siente sucio y no entiende por qué debe dejar sus juegos para ir al “rollazo” de ducharse”: desvestirse, lavarse, secarse y volverse a vestir.

Sin embargo, la ducha, sobre todo en niños que se pasan el día jugando en el parque, corriendo y haciendo mil actividades, es muy importante. Si cada día te cuesta horas de discusiones y peleas, te damos algunos trucos para lograr que se vaya al baño sin rechistar:

  • Explícale lo importante que es mantener una higiene adecuada para evitar problemas de salud
  • Déjale escoger la hora del baño en un margen de 2 horas. Cuando lo haga, dibujad un reloj juntos donde venga marcada esa hora para que lo tenga presente y se haga a la idea cada día
  • No inicies una discusión con él, al igual que otras obligaciones, debe cumplirlas y punto. No conviertas este momento en una pelea continua
  • Si pasa el tiempo y no te hace caso, quítale la televisión o los juguetes con los que esté jugando. Si no cumple sus deberes, no puede jugar
  • Si lo que le cuesta es hacerlo solo, ayúdale tú a lo que más problema le dé, como lavarse el pelo
  • Déjale que juegue en el agua con lo que quiera (siempre que no lo estropee)
  • También puede que le dé vergüenza desvestirse delante de ti si ya es un poco mayor. Si así fuera, permítele bañarse solo siempre que ya tenga edad