El saco vitelino es una estructura embrionaria que tiene forma de saco y que se encarga de producir y transportar los nutrientes y el oxígeno hacia el embrión, así como de eliminar los desechos, durante las primeras semanas de gestación, hasta que se forma la placenta.

En la semana 5 comienza el periodo embrionario, aquel en el que se forman los principales sistemas y estructuras del bebé. Durante este tiempo, el bebé es alimentado a través del saco vitelino, una especie de saco conectado al embrión, rodeado de una membrana muy fina, de 1 mm más o menos al principio, que contiene líquido en su interior. Aparece unos 2 o 3 días después del saco gestacional y se sitúa en sus bordes internos o en los extremos del embrión.

Es una estructura fundamental en el desarrollo del embrión ya que es la encargada, en estas primeras semanas, de producir y transportar nutrientes y oxígeno al mismo, a la vez que elimina sus desechos, principalmente el dióxido de carbono.

Además, cuando el embrión se pliega, el saco vitelino queda conectado al tubo digestivo dando forma al conducto vitelino.

El saco vitelino también es el primer sitio donde se generan las células de la sangre y donde se crean las células sexuales (gametos). Estas células migrarán de la pared del saco vitelino hasta llegar a las gónadas primitivas, que son los órganos sexuales ((testículos en el hombre y ovarios en las mujeres).

El saco vitelino es la primera estructura que se ve claramente en una ecografía, lo que nos indica que el embarazo transcurre con normalidad. Si todo va bien, crece más o menos 1 mm por semana hasta llegar a los 6 o 7 mm.

Este saco degenera a partir de la semana 9 de gestación, cuando diferentes órganos -como el hígado o las gónadas- y la placenta comienzan a hacer las funciones de las que estaba encargado el saco vitelino. Y en torno a la semana 13, cuando comienza el periodo fetal, ha desaparecido totalmente.

Fuente: Curtis, Glade B., (2003), Las semanas del embarazo, Madrid, Ed. Medici.