Cuando ves el positivo al realizarte la prueba de embarazo, te vienen a la cabeza mil y una preguntas y cuestiones que jamás te habías planteado. Algunas de las dudas principales de las embarazadas primerizas es cuándo acudir al ginecólogo tras el primer positivo y cuáles son las pruebas que hay que realizarse en el primer trimestre. En este post te ayudaremos a resolver todas tus dudas.

El test lo marca bien claro… ¡estás embarazada! Tras la alegría inicial, llegan las primeras preguntas sobre cómo llevar un embarazo controlado y saludable desde las primeras semanas. A continuación, damos respuesta a todas esas preguntas:

 

¿Cuándo acudir al médico?

Después del positivo, los médicos recomiendan acudir al ginecólogo entre la semana 8 y 10 de embarazo. En esta visita se completa una ficha con toda la información sobre la salud de la madre. Lo normal es que te pesen, para saber con qué peso inicias el embarazo y así controlar lo que vas aumentando a lo largo de los 9 meses, que te hagan una serie de preguntas (última fecha de tu menstruación, enfermedades previas que puedan afectar al embarazo, etc.) y que te tomen la tensión. También te darán las primeras indicaciones sobre lo que puedes y no puedes hacer y cómo cuidarte durante el embarazo.

 

Las pruebas de las primeras semanas

  • Primer análisis de sangre: Cada trimestre te realizarán un análisis de sangre. En este primer análisis se comprueba tu grupo sanguíneo y tu Rh por si hubiera alguna incompatibilidad sanguínea con el feto, tus niveles de hierro, tu situación de inmunidad frente a determinadas enfermedades infecciosas que pueden ser muy graves en el embarazo (como la toxoplasmosis o la rubéola), tus niveles hormonales, etc.

 

  • Primer análisis de orina: Será el primero, pero no el último. Se realizan principalmente para comprobar que no hay ninguna infección de orina, ya que durante el embarazo se dan con mayor frecuencia. También sirven para controlar la presencia de proteína en la orina, relacionada con la tensión arterial elevada y la preclamsia.

 

  • Ecografía del primer trimestre: Entre la semana 8 y la semana 12 es normal hacer una ecografía de control previa para ver que el feto está correctamente colocado y que su corazón late. También se efectúan las mediciones correspondientes para determinar el tamaño del feto, su edad gestacional y se detecta si hay riesgo de aborto. En esta ecografía se mide la translucencia nucal, es decir, el espacio que hay entre los tejidos blandos y la piel que se encuentra en la nuca del feto. En esa zona se acumula un líquido pseudolinfático que debe medir menos de 3 mm. Si mide más, indica riesgo de anomalías cromosómicas.

 

  • Triple screening: Esta prueba, junto con la medición de la translucencia nucal y la edad de la madre, sirve para extraer unas probabilidades de que el feto padezca alguna anomalía cromosómica como la trisomía 21 o síndrome de Down, o la Trisomía 18 o Síndrome de Edwards. Se lleva a cabo mediante un análisis de sangre que se realiza entre las semanas 10 y la 12 y detecta los niveles de varias hormonas: la gonadotrofina coriónica (Hgc), la alfafetoproteína (AFP) y el estriol no conjugado (Ue3). 

Por último, se comparan todos los valores recabados, se cruzan con otros datos y se definen las probabilidades de que existan anomalías cromosómicas en el feto. Cuando el riesgo es considerado alto, se propone la realización de una prueba llamada amniocentesis que ayudará a comprobar si diagnóstico es correcto.

 

  • Amniocentesis: Como explicábamos anteriormente, esta prueba sólo se realiza para confirmar el diagnóstico ante posibles anomalías cromosómicas tras conocer los resultados del triple screening y la translucencia nucal, así que no se realiza a todas las mujeres embarazadas, únicamente en aquellos casos en los que los especialistas lo recomiendan.

Esta prueba se lleva a cabo entre las semanas 15 y 18, y consiste en introducir una aguja muy larga y fina a través del abdomen para llegar hasta la placenta y extraer una muestra de líquido amniótico que se analiza para confirmar o no el diagnóstico. Aunque es bastante segura, la amniocentesis conlleva ciertos riesgos como el aborto espontáneo en el 1% de los casos, dolores abdominales y hemorragias. Gracias a los avances médicos, se puede sustituir esta prueba por el Test Prenatal Genético no invasivo, para el que sólo se necesita una muestra de sangre. Este test no lo cubre la Seguridad Social y su coste es bastante elevado, ya que lo hacen únicamente laboratorios privados.

 

Como ves, el primer trimestre de embarazo está cargado de ilusión, pero también de citas médicas y análisis necesarios para llevar un control completo de tu embarazo. Te recomendamos comprarte una agenda o una libreta en la que apuntes todas fechas y horas de las diferentes pruebas y visitas para que no se te pase ninguna.

 

 

Fuentes: