Es necesaria durante todo el año, pero más aún en verano, cuando la exposición al sol es mucho mayor, pero solo un 23% de los padres admiten tomar medidas para proteger los ojos de sus hijos del sol. 

Los niños, al igual que los mayores, conforman una población de riesgo en cuanto a exposición y vulnerabilidad de sus ojos al sol. Dentro de las ondas que componen la radiación solar, son las infrarrojas y ultravioletas (UVA) las que resultan más perjudiciales. Ante esto, las gafas que cumplen los parámetros adecuados o las gorras que tengan una amplia visera suponen un elemento necesario de protección y prevención.

Gafas para los niños, cómo elegirlas

Unas gafas inadecuadas pueden incluso causar más perjuicio, haciendo que entre aún más radiación UVA al dilatar la pupila. Por eso es importante comprar las gafas de nuestros hijos en establecimientos homologados, cuyos productos tengan una garantía de calidad. 

La marca CE (Conformidad Europea) nos indica que el producto ha superado una serie de pruebas determinar que pueden filtrar la luz visible y los rayos ultravioleta. Además, debe estar indicada la categoría de filtro. La Norma Europea sobre gafas de sol (UNE) establece cinco categorías de filtros solares, siendo el 5 la mayor y 1 la protección más leve. En general, se suele recomendar un filtro 3 para una protección adecuada, aunque si tu hijo tiene los ojos claros o una mayor sensibilidad a la luz, puede necesitar una categoría 4. 

Si tu hijo no parece aceptar las gafas, entonces puedes recurrir a una gorra o un sombrero para evitar una exposición prolongada con la cara descubierta. 

Países como España están clasificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un nivel 3 (moderado) de radiación solar, lo que hace que sea necesario protegernos del sol, especialmente en el caso de los niños, con gafas, protector solar, sombreros y prendas.