Las primeras bebidas refrescantes fueron creadas por farmacéuticos hace más de 200 años con el fin de saciar la sed de manera placentera y agradable al paladar. Poco a poco y con el paso de los años los refrescos han evolucionado y en la actualidad son bebidas muy populares en todo el mundo.

Se consideran refrescos o bebidas refrescantes aquellas que no contienen alcohol, con o sin gas, preparadas con agua y una serie de productos que van desde zumos de frutas hasta aromatizantes, extractos vegetales, conservantes, estabilizantes, vitaminas y minerales.

Los ingredientes básicos son agua y azúcar , con el consiguiente aporte calórico, pero la preocupación por mantener el peso llevó a la industria a sustituir el azúcar por edulcorantes no calóricos. Cada año crece la variedad de sabores y a los refrescos tradicionales se unen nuevas propuestas como las bebidas para deportistas y el té frío.

A favor:

  •  Favorecen la ingesta de líquido y una buena hidratación.
  • Las bebidas que contienen zumos de fruta aportan vitaminas y minerales, principalmente vitamina C y potasio. Pero hay que fijarse bien en el aporte de zumo de fruta, ya que en la mayoría es muy reducido.
  • Algunos productos contienen cafeína, como tal o a partir de ingredientes que la contienen como el guaraná. La cafeína es una sustancia estimulante del sistema nervioso que aumenta la concentración, retrasa la aparición de fatiga y actúa como ayuda ergogénica en bebidas para deportistas.
  • Existe una gran variedad de refrescos con distintos sabores, con gas, sin gas, sin azúcar…para que el consumidor pueda elegir según su gusto y preferencias.
  • Los refrescos light o sin azúcares añadidos apenas contienen calorías.

En contra:

  • Cuando se beben refrescos se desplaza el consumo de otras bebidas como el agua, la leche o los zumos naturales de fruta u hortalizas. El agua debe ser la bebida de elección para hidratarse.
  • Las bebidas refrescantes con gas llevan bicarbonato sódico que puede contribuir a aumentar la tensión arterial, su consumo no está aconsejado en personas con hipertensión o por lo menos debe estar controlado.
  • El ácido fosfórico, un aditivo muy utilizado en determinados refrescos, en ingesta frecuente acidifica el organismo favoreciendo la pérdida de minerales. Mejor evitar este tipo de aditivos en mujeres con osteoporosis.
  • El azúcar está presente en un gran número de bebidas refrescantes y su consumo habitual contribuye a la aparición de caries, sobrepeso y obesidad. No recomendado en estos casos y en personas con diabetes.
  • La cafeína presente en algunas bebidas puede provocar nerviosismo, insomnio, temblores y hasta taquicardias, razón por la cual estos refrescos están desaconsejados en niños y mujeres embarazadas.

Así pues, los refrescos son una buena opción dentro de nuestra alimentación, pero tenemos que buscar aquellos que mejor se adecuen no solo a nuestros gustos, sino también a nuestras necesidades.

 

Sra. Anna Paré Vidal

Farmacéutica y dietista nutricionista

Formación y asesoramiento en alimentación, nutrición y complementos alimenticios

www.nutresasut.com