Primero se comunicarán con el llanto, después pasarán a los balbuceos y a las primeras sílabas y alrededor de los doce meses ocurrirá el esperado momento: el pequeño dirá sus primeras palabras. Aunque este momento llegará más tarde o más temprano y no hay que preocuparse ni impacientarse, podemos usar algunos trucos para estimular su capacidad de hablar.

Lo más importante que hay que saber es que cada niño aprende a hablar a un ritmo y mientras que unos lo hacen a los diez meses, otros no lo hacen hasta pasado el año y medio. Siempre y cuando el pequeño entienda lo que le estamos diciendo, atienda cuando pronunciamos su nombre y siga instrucciones sencillitas, lo más probable es que todo vaya como debe y su lenguaje se desarrolle de manera normal.

Las fases del habla

- Fase pre-lingüística: se extiende desde que el niño nace hasta aproximadamente el año y medio. Los gorjeos, balbuceos, gestos y los sonidos fonéticos caracterizan esta etapa. Desde que nacen, los bebés se comunican con el entorno que les rodea. Su primera forma de expresión es el llanto que modulan según lo que quieren transmitir y así será durante las seis primeras semanas. Esto puede ir acompañado de alguna sonrisa y de pequeños gestos de la carita del bebé.

En torno a los dos meses empieza a emitir algunos sonidos y ruiditos y alrededor del tercero ya ha perfeccionado su llanto, pronuncia algunas vocales y hace algún que otro gorgorito.

El balbuceo, una de las etapas más importantes para el desarrollo de esta habilidad, comienza entre el quinto y el sexto mes. El pequeño ya mezcla vocales y consonantes y repite sus primeras sílabas. Entre los ocho y los nueve meses adquiere un buen control de los sonidos y junta dos sílabas diferentes, además de seguir conversaciones e intentar decir algo en respuesta a lo que le están diciendo. Es una fase en la que observa mucho e intenta imitar los sonidos que oye.

Entre los diez y los doce meses comienza a estar preparado para pronunciar su primera palabra con sentido. Ha conseguido dominar los diferentes tonos según lo que quiere expresar y se ayuda de los gestos. Las primeras palabras que suelen decir son “mamá” o “papá” ya que son las que más le repiten los padres. Pronto se dan cuenta de que hablar también es muy útil para pedir cosas: “dame” o “toma”. La pronunciación no es muy buena, pero los orgullosos papás le entienden a la perfección.

- Fase lingüista: empieza cuando el pequeño ha pronunciado su primera palabra. Hasta aproximadamente los dieciocho meses se extiende la etapa holofrástica, en la que una sola palabra resume un enunciado entero. A los veinte meses, más o menos, las frases pueden ser de entre dos y cuatro palabras. Usa lo estrictamente necesario para que puedan entenderle omitiendo preposiciones y artículos. Cada vez se apoya menos en los gestos.

A los dos años ya está capacitado para decir sus primeras frases. Eso sí, serán muy breves pero contarán con sujeto y predicado. El pronunciamiento fonético es casi perfecto en esta etapa y aprende palabras nuevas casi a diario. Se trata de una época muy curiosa en la que quiere saber cómo se llaman todas las cosas. A los tres años ya puede tener un vocabulario compuesto de unas mil palabras.

A partir de los 36 meses construye oraciones más complejas y ha aumentado mucho su nivel de comprensión. La pronunciación ya es prácticamente perfecta y empieza a preguntar el porqué de las cosas.

Trucos de estimulación

Como ya hemos dicho, cada niño desarrolla su capacidad de hablar en un tiempo diferente. Algunos empiezan a hablar desde bien pequeños pero otros, en cambio, llegan al año sin haber pronunciado ni una palabra. Aunque no hay que agobiarse, sí que es bueno estimular la comunicación del pequeño:

- Háblale desde que nace y en todos los momentos que compartas con él: durante el baño, la comida, el paseo… Cuanto más se le hable más se motivará él en hacerlo. Además, se sentirá acompañado y protegido. - Las frases deben ser cortas, sencillas y con una buena vocalización. El tono debe ser animado y un poco teatral. - Imita sus primeros sonidos para estimularle y que él vuelva a repetirlos. Si te escucha, estimúlale con nuevos sonidos y empieza a llamar a las cosas y a las personas que haya presentes por su nombre para que te intente imitar. - Al principio pronunciará mal las palabras así que será bueno repetir las palabras o frases de forma correcta para que las vaya asociando. - Es bueno empezar a leerle cosas sencillas cuanto antes. También las canciones, las pequeñas rimas y los juegos son un estupendo estimulante con el que se divertirá.