Llegan las primeras vacaciones del bebé y surgen innumerables dudas acerca de a dónde ir y cómo ir pero no hay que preocuparse pues con ciertas pautas y precauciones será un viaje inolvidable para toda la familia.

Las opciones son múltiples pero cualquier de ellas es buena si se planea con antelación, se es previsor y se tiene en cuanta una serie de precauciones y consejos en relación con la edad del pequeño.

¿Cuál es el mejor destino?

Sobre el destino, lo mejor es que los padres elijan en función de sus gustos pero dependiendo de la elección habrá que tener ciertas precauciones. La playa suele ser uno de los destinos favoritos en verano pero a la hora de viajar con bebés habrá que tener en cuenta que los menores de 6 meses no pueden bañarse ni estar expuestos al sol de manera directa. A partir del medio año pueden darse un pequeño baño siempre que estén bien protegidos del calor y del sol y que el agua esté a una temperatura agradable. Hasta aproximadamente los 4 años, los niños no deben estar expuestos a los rayos solares de manera directa. Muchos padres optan por llevar a la playa una piscina pequeñita donde el niño pueda remojarse con más tranquilidad.

La montaña es una buena opción para recién nacidos porque el clima suele ser más suave y el bebé seguro que disfruta dando paseos por el campo en una mochila ergonómica. También habrá que tener cuidado con el sol y evitar hacer senderismo por zonas arriesgadas con el pequeño encima.

En cualquier caso, ambos destinos son igual de buenos si se toman las precauciones adecuadas. La elección se basará en las preferencias de los adultos.

Los viajes al extranjero también se pueden hacer con bebés, eso sí, cuando son muy pequeños no aguantarán viajes demasiado largo y hay que evitar lugares exóticos que precisen vacunas especiales o destinos muy calurosos.

Sobre el alojamiento, lo mejor son hoteles o apartamentos que tengan lo indispensable para el cuidado del bebé. Los campings pueden resultar incómodos con un niño tan pequeño.

En caso de dudas o falta de ideas, existen agencias de viaje especializadas en vacaciones familiares que pueden facilitar la decisión.

¿Cómo vamos hasta allí?

Todos los medios de transporte a la hora de viajar con niños tienen sus pros y sus contras, y al igual que en el destino de vacaciones, la elección irá en función de las preferencias paternas.

El tren y el avión son buenas opciones a la hora de la comodidad, se puede cambiar al niño en medio del trayecto, y debido a la amplitud se pueden dar paseos por los pasillos. Los viajes de largo recorrido suelen tener comida para bebés y calienta-biberones. Y la mayoría de las veces hay descuentos para niños y/o billetes gratis para bebés. Asimismo, son la manera más rápida de viajar.

El coche da la flexibilidad de parar cuando se considere necesario y de salir y volver a la hora que se quiera. También hay más libertad a la hora de llevar equipaje y si el niño se pone a llorar no sentiremos apuro por el resto de viajeros. Es recomendable parar cada dos horas para cambiar al bebé y que el conductor descanse. Los viajes en coche muy largos se pueden hacer muy pesados para el pequeño.

La peor opción es el autobús. No suelen tener cambiador ni sitios adaptados para niños. Durante el trayecto se suelen hacer pocas paradas y el viaje puede resultar incómodo. Si es la única alternativa es mejor asegurarse de que el autocar tenga baño y se vayan a hacer las paradas necesarias.

¿Qué llevar al viaje?

Lo mejor a la hora de hacer viajes con bebés es ser precavido y llevar para el trayecto todo lo que podamos necesitar: pañales, comida, toallitas húmedas, una muda limpia, un pequeño botiquín y juguetes para que el trayecto sea lo más entretenido posible.

En cuanto al equipaje del niño, también es mejor ser precavido y que después no haya que estar comprando cosas que necesitemos. Hay que llevar suficiente ropa en que caso de que no se pueda lavar, los productos de higiene habituales del niño, cremas protectoras (solo para mayores de 6 meses), varios gorritos y ropa especiales para proteger de los rayos UV, algunos medicamentos, sus peluches de dormir…

Otro consejo es tener localizados los centros de salud del destino de vacaciones por si ocurriera alguna emergencia.