El bebé ya ha nacido y por fin está en casa. Mientras él se adapta a sus nuevas condiciones de vida fuera del útero materno, los nuevos papás tendrán que dejar sus miedos a un lado mientras aprenden a cuidar al recién llegado.

Sus primeras necesidades

La primera necesidad de los recién nacidos es adaptarse a las nuevas condiciones del exterior estableciendo un ritmo respiratorio regular y tranquilo y dominar el llanto, los estornudos, el hipo o la tos.

En estas primeras cuatro semanas, el pequeño se pasará la mayor parte del día durmiendo, alrededor de 16 o 18 horas diarias. Los horarios serán un poco caóticos pues el bebé se rige básicamente por su necesidad de alimentarse pero no hay que interrumpir sus horas de sueño pues son básicas para el buen desarrollo cerebral del niño.

La leche va a ser su único alimento hasta los seis meses aproximadamente y lo mejor es que sea la materna ya que contiene todos los nutrientes necesarios, pero si la madre no puede o no quiere dar el pecho, se puede valorar la utilización de leches infantiles como complemento.

Los recién nacidos tienen habilidades sociales por lo que les gusta estar acompañados y que les cojan y acunen. Es bueno darles paseos por la casa para que vayan familiarizándose con el entorno y pasados los primeros días se les puede bajar a la calle si no hace ni mucho frío ni mucho calor.

El llanto es su única forma de comunicación, que se irá matizando según sus necesidades, aparte de algunos gestos que hacen con la carita. Al principio sonríen sin motivo aparente pero luego lo irán haciendo cuando vean caras conocidas.

Hay que cambiar el pañal del bebé siempre que lo necesite y cuidar bien la higiene de la zona. Durante el primer mes no es necesario bañarle todos los días y no hay que echarle colonias y lociones que puedan irritar su delicada piel. Se debe vigilar también la cicatrización del cordón umbilical para que no se infecte.

El desarrollo en el primer mes

En este primer mes empiezan a desarrollar sus sentidos, por lo que reconocerán a los padres por el olor. Durante los primeros días los ojos permanecen cerrados durante la mayor parte del tiempo pero poco a poco se irán abriendo más rato. Solo ven con claridad a un máximo de 30 centímetros y en blanco y negro, pero alrededor de la tercera semana empezarán a reconocer las caras de las personas más cercanas y a seguirlas con la mirada. El sentido del tacto es el que tienen más desarrollado en sus primeros días.

Al principio tienen una movilidad reducida así que sus primeros movimientos consistirán en apretar el puño, mover la cabecita de un lado al otro y mantener las piernas flexionadas.

¿Cómo estimularle?

- Háblale y cántale siempre que esté despierto - Sonríele y hazle caricias