La postura del bebé es importante, especialmente durante sus primeros meses de vida, pues apenas tendrá movilidad y se quedará como le coloquemos en su cunita. Dormir boca abajo es el factor más asociado con la muerte súbita del lactante.

La mejor postura para dormir al bebé es un tema que preocupa a los padres, especialmente a los primerizos, por el riesgo de asfixia o muerte súbita de los pequeños. Hace unos años se creía que la mejor postura para dormir a los bebés recién nacidos era boca abajo, pero hoy en día, los últimos estudios confirman que los niños están más seguros durmiendo boca arriba, por los menos los 6 primeros meses de vida.

Dormir boca abajo es el factor que está más asociado con la muerte súbita del lactante, al estar en esta posición los niños tienen más posibilidades de sufrir apneas del sueño (fallos respiratorios) y respirar el aire ya exhalado (dióxido de carbono). Desde que los pediatras empezaron a recomendar el cambio de postura se han reducido los casos de muerte súbita casi en un 50%.

El problema es que muchos bebés prefieren dormir boca abajo porque al aplastarse su tripita se alivian los problemas de gases y se sienten más tranquilos y protegidos. La tarea de los papás será acostumbrar a los niños a dormir boca arriba hasta el medio año. A partir de los 6 meses el riesgo de muerte súbita desciende de manera significativa y aunque se giren (ya sabrán darse la vuelta con esta edad) el peligro será mucho menor.

Si el recién nacido se enfada y llora cuando le colocamos boca arriba, habrá que dejarle en esa posición para que se acostumbre aunque no le guste. Muchos bebés se sienten más cómodos si se les acuesta con las manitas cerca de la cara y un truco hasta los tres meses que les ayuda a sentirse más seguros y a conciliar el sueño aun estando bocarriba, es ponerles un arrullo o envolverles con un pañuelo.

Aparte de tener en cuenta la postura del bebé, también hay que tener cuidado con la cuna: el colchón no debe ser demasiado blando, es mejor que sea firme para que no se hunda; también se deben retirar las almohadas y peluches los primeros meses porque pueden aumentar el riesgo de asfixia; lo mismo pasa con las sábanas, es mejor un saquito para evitar que durante la noche se mueva y el bebé puede enrollarse.