Seguro que te has preguntado más de una vez cómo es posible que tu bebé, al poco tiempo de dormirse, esté empapado en sudor aunque tampoco haga tanto calor fuera. No te preocupes, es algo normal que les pasa a casi todos los bebés.

¿Por qué sudan al dormir?

Y es que nuestro cuerpo, cuando pasa del estado activo que tenemos cuando estamos despiertos al denominado estado “de recuperación” cuando estamos dormidos, reduce de forma clara y rápida su actividad, por lo que una gran cantidad de energía que teníamos preparada deja de ser necesaria. Y en el proceso de reducirla, una parte de la que sobra se elimina en forma de calor gracias al sudor.

Además, los bebés tienen una relación de superficie corporal mayor respecto a los adultos ya que son más compactos (relación que aumenta en la mayoría de bebés al estar muy gorditos). Eso hace que suden más que los adultos.

Por último, los bebés no regulan bien su temperatura corporal, les cuesta más adaptarse a los cambios extremos de temperatura, por eso es común que suden más, tanto despiertos como dormidos.

No obstante, hay que tener en cuenta que este aumento de sudoración se produce a los pocos minutos de dormirse y suele desaparecer en menos de una hora. Si pasas a ver a tu hijo justo en ese momento le verás empapado en sudor, pero el resto de la noche lo normal es que no sude tanto.

Cuando pasamos a ver al niño en ese momento podemos encontrarlo empapado en sudor frío. Lo normal es que luego, durante el resto de la noche ya no suden tanto.

 

¿Y al comer?

Al mamar o tomar el biberón, además de los motivos antes indicados, suceden otras dos cosas que hace que suden muchísimo, especialmente la espalda y la nuca. Por un lado, mamar es trabajoso, por lo que gastan más energía. Por otro lado, al estar pegados a mamá o papá les llega su calor, por eso es normal que tú también sudes al dar el pecho.

 

Otras causas que pueden aumentar el sudor

Además de estos motivos, hay otras causas que pueden hacer que un bebé sude más de lo normal mientras come o duerme:

  • La genética, ya que algunos niños son más calurosos que otros y sudan más.
  • Que haga mucho calor en el ambiente.
  • Que el bebé esté demasiado abrigado.
  • Que tenga fiebre.
  • Que haya estado especialmente activo justo antes de dormirse.
  • Si ha comido mucho en la última toma antes de ir a dormir ya que la digestión libera mucha energía que aumenta la temperatura corporal, por lo que se suda más.

 

 

Fuente:

  • Mi Pediatra Online/Crianza Respetuosa, Jesús Garrido: “¿Por qué sudan algunos niños al dormirse”, http://www.mipediatraonline.com/sudan-ninos-sueno/