Durante los primeros meses de vida de los bebés es muy frecuente que les dé hipo después de comer ya que les puede entrar aire al succionar. Aunque para nosotros sea una “tortura” verles hipar, a ellos no suele molestarles.

El hipo es un espasmo involuntario producido por el diafragma. El diafragma es un tejido músculotendinoso que separa la cavidad torácica de la abdominal. En ocasiones esta membrana se irrita y hace que la respiración sea diferente de lo normal, lo que puede provocar el hipo. A su vez se produce un repentino flujo de aire dentro de los pulmones que causa que la epiglotis (la membrana que se encuentra entre la bosa y el esófago) se cierre, creando ese característico ruido que acompaña a los hipidos.

El diafragma se puede ver estimulado o irritado si comemos mucho o muy rápido, cuando estamos nerviosos, al reírnos mucho… En bebés, lo normal es que se produzca después de comer a causa del reflujo, al tragar aire durante al succión o si usa un chupete con un tamaño inadecuado. Durante los primeros meses es muy habitual que sufran ataques de hipo, tanto, que incluso se ha descubierto que hipan dentro del útero.

¿Qué puedo hacer?

Normalmente el hipo desaparece solo al cabo de unos minutos y los ataques de hipo se van haciendo más esporádicos conforme el bebé deja la lactancia y el chupete.

No obstante, si te parece que el niño está incómodo puedes intentar estos consejos:

  •  Revisa la técnica de lactancia del niño, ya sea pecho o biberón, ya que puede que no succione bien y le entre mucho aire. Si le estás dando el pecho, comprueba que el pezón está dentro de la boca y la boca abierta tapando completamente la aréola.
  • Suénale con frecuencia para evitar que se taponen sus vías respiratorias.
  • Asegúrate de que la tetina del chupete y del biberón tienen el tamaño correcto.
  • Espera a que se duerma, al dormir su respiración se ralentiza y el hipo se les pasa al instante.
  • Otro truco para quitarle el hipo es ponerle al pecho correctamente.