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¿Cómo poner normas a los niños de 2 años?

¿Cómo  poner normas a los niños de 2 años?

A los dos años, los niños ya han aprendido a desplazarse, es una etapa de descubrimiento y aprendizaje en la que todo lo quieren hacer ellos solos. Pero cuando esa búsqueda de independencia choca con unos límites establecidos, llegan las temidas rabietas propias de esta edad.

Desde que son pequeños es importante establecer una serie de límites acordes a su edad que les vayan guiando en su desarrollo. Inculcarles una disciplina implica enseñarles cómo deben actuar en diferentes situaciones y las consecuencias que se derivan de su mal comportamiento. Es cierto que los padres no pueden pretender que los niños tan pequeños se comporten bien las 24 horas del día pero es importante ir asentado unas bases firmes y no hacer “la vista gorda” porque sean bebés.

Con dos años, los niños ya han aprendido a moverse y corretean por toda la casa. Comienza una etapa de independencia en la que querrán hacer todo ellos solos y se frustrarán si no pueden hacer y deshacer cómo y cuándo quieran. Es importante tener claro que se trata de un proceso de aprendizaje que no se consigue de un día para otro.

¿Cómo poner límites en esta edad?

A partir de los 18 meses, los niños ya están capacitados para adquirir modales y reglas de conducta básicas y acordes con su edad. Es una etapa de experimentación en la que debemos dejarles investigar pero hay que establecer una disciplina que poco a poco les irá enseñando qué se puede y qué no se puede hacer.

  • Los padres deben ser firmes a la hora de establecer límites y tener claro porque no dejan a su hijo o hija hacer algo. Deben sentirse seguros y saber que son ellos los que deciden.
  • Los órdenes deben ser concretas y sencillas. Los niños de esta edad no entienden los mensajes abstractos.
  • Los niños deben aprender a interpretar el “no”. El tono y la cara deben acompañar la situación, no podemos decirle que no haga algo mientras nos reímos o no somos firmes.
  • Para no repetir el “no” todo el día, es mejor dar las órdenes en positivo. Es mejor decirle lo que debe hacer a imponerle que deje de hacer algo. Por ejemplo: “No toques el horno” podría cambiarse por “Si tocas el horno te haces daño”.
  • Debe haber coherencia entre ambos padres, si la madre no le permite hacer algo, el padre tampoco debe dejarle.
  • Establecer rutinas a la hora de acostarse, comer o bañarse le permitirán saber, por ejemplo, que a las 8 de la tarde es hora de dormir y que no hay otra opción.
  • Es una etapa de descubrimiento y no hay que coartarles, si quiere pintar pero lo va a hacer en la pared, le apartamos rápidamente diciéndole que ahí no debe hacerlo pero le damos unas hojas de papel como alternativa.
  • Es mejor corregir que castigar, a esta edad les costará asociar el castigo con lo que han hecho mal.
  • No hay que gritarles y jamás pegarles. Así solo se les somete y se les inculca la agresividad como método para conseguir las cosas.
  • Aunque los límites y la disciplina son importantes, también hay que respetar sus gustos y dejarles que se equivoquen de vez en cuando, esto también les ayudará a autorregularse.
  • Es importante ser consciente de la personalidad del niño: algunos niños solo necesitan una leve advertencia y otros necesitarán ver que los padres están realmente enfadados. Tampoco podemos pretender que con decirle una vez el mensaje, le quede claro. Habrá que repetirlo una y otra vez.
  • Frente a las rabietas propias de la edad, hay que ser pacientes y seguir con el plan que teníamos antes de que empezará a llorar. Entenderá que por mucho que grite no cambiará nada. No hay que prestar atención a los gritos pero sí al niño, que se siente disgustado pero no sabe otra manera de expresarse. Hay que aprender a ser flexibles y no siempre decirle que no, pero si de verdad no se puede hacer lo que él quiere, le advertimos y no dejamos que la rabieta influya en nuestra decisión: si es hora de acostarse, le llevamos a la cama y le explicamos que si no duerme mañana estará cansado. Es importante saber siempre el porqué del disgusto, a veces son producto de la frustración con ellos mismos, en estos casos podemos ayudarles y animarles a mejorar en la tarea que estaban haciendo.

Aunque con dos años algunos padres ven a los niños muy pequeños para ponerles normas, es fundamental hacerlo. En esta etapa necesitan control y seguridad, aparte de que ciertos límites y rutinas les harán sentirse más seguros y cuidados. Los niños que crecen haciendo lo que quieren, de mayores se sientes inseguros a la hora de tomar decisiones, les suele faltar fuerza de voluntad y no saben desenvolverse bien en ámbitos sociales.

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