A todos nos cuesta en ocasiones pedir perdón cuando nos equivocamos, más aún a los niños pequeños que todavía no tienen muy desarrollada la empatía y son bastante egocéntricos. Por eso es importante enseñarles a pedir perdón desde pequeños.

Pedir perdón es complicado para la mayoría ya que significa reconocer que nos hemos equivocado o que hemos hecho algo mal, lo que a nadie le gusta. Además, los niños muchas veces no son conscientes de sus errores ni se sienten arrepentidos ya que no se dan cuenta de lo que han hecho.

A muchos les costará un montón pedir perdón, mientras que otros lo dirán por costumbre para ver si así se libran del castigo. Lo importante no es solo enseñarles a pedir perdonar, sino también a arrepentirse e intentar enmendarse para no volver a cometer el mismo fallo, sobre todo si hablamos de acciones es que dañan a otros.

Si se trata de niños menores de 5 años, el problema para hacerles entender lo que significa el perdón es que aún son muy egocéntricos y les cuesta distinguir lo que está bien de lo que está mal.

Es importante explicarles por qué hay que pedir perdón, por ejemplo “pedimos perdón cuando hacemos daño o molestamos a otra persona para que sepa que lamentamos haberle herido”. Aunque aún no haya desarrollado la empatía, intenta que se ponga en la piel del otro.

¿Cómo ayudarles?

Si es muy pequeño, pide perdón con él a la persona que haya herido.

Anímale a pedir perdón, pero no le fuerces. Esto solo hará que el niño no quiera disculparse de ninguna manera. Además, es importante que no lo diga solo para complacerte, debe sentirlo de verdad.

Hazle ver que si hace daño a los demás y no les pide perdón, puede perder muchas amistades y compañeros de juego.

Siempre debes dar ejemplo, tanto hacia él como hacia los demás. Si te equivocas, pide perdón.

Un perdón no significa nada si se vuelve a cometer el mismo error una y otra vez. Es importante que entienda que tiene que portarse bien.

Tan difícil como pedir perdón puede ser aceptar una disculpa. Por eso, en este aprendizaje no hay que olvidarse de enseñarle a perdonar. Igual que a él le gustaría que le perdonasen cuando se equivoque, tiene que saber perdonar.

Un perdón a veces no es suficiente, es buena idea que intente enmendar el daño causado, por ejemplo, si ha roto un juguete, ayudando a arreglarlo o comprando otro con su dinero.