Gracias al mecanismo natural de la sed el niño bebe agua y otros líquidos que la contienen, clave para una correcta hidratación. Pero, ¡ojo! No todo vale. Las bebidas azucaradas han de estar restringidas al mínimo, si no directamente prohibidas. No aportan nada positivo desde el punto de vista nutricional y su consumo está relacionado con la obesidad infantil. Te contamos estos y otros motivos por los que debes evitarlas.

Por su color y sabor resultan muy atractivas a los niños, pero las bebidas azucaradas son el peor aliado en una dieta saludable. Hablamos de refrescos o bebidas carbonatadas y bebidas con sabor a frutas (excluidos los zumos naturales de fruta), que en un formato habitual de lata de 330 ml pueden llegar a concentrar más de nueve gramos de glucosa. ¿Te parece poco? No lo es si tenemos en cuenta que los niños no deberían consumir más de 15 gramos al día de azúcar.

Pero hay más motivos para restringir su consumo:

• La proporción de nutrientes de este tipo de bebidas no es la adecuada. Por una parte, liberan mucha energía debido a su alto contenido en carbohidratos (hidratos de carbono, glúcidos o almidones); por otra, aportan calorías vacías –sin contenido nutricional–. • En muchos casos, su atractivo color y sabor se debe al uso de saborizantes y colorantes artificiales. • Engordan porque contienen muchos azúcares y, cuando se produce un exceso de glucosa en el organismo, al final esta se acumula en forma de grasa. Además, pueden provocar molestos gases. • No hay que obviar su carácter adictivo. Estas bebidas proporcionan una sensación inmediata de satisfacción al provocar una rápida subida del nivel de glucosa en sangre. • En caso de duda, consulta la etiqueta. Esos azúcares tan poco recomendables se esconden en ingredientes como la fructosa, el jarabe de maíz, la dextrosa, la miel o melaza y en endulzantes como la sucralosa y el aspartamo.

En lugar de estas bebidas, siempre puedes probar a ofrecer al niño agua con sabores (añade unas gotas de limón o naranja recién exprimidas), pero sin azúcar.

Busca en los lineales de tu tienda habitual variedades de bebidas en las que se indique expresamente que están elaboradas sin azúcar y que no contienen colorantes artificiales.

Y es que, según varios estudios, la ingesta de agua aumenta hasta un 30% cuando tiene un sabor que agrada a los niños.