En las primeras semanas de embarazo es normal que nuestros miedos y preocupaciones se centren en el bienestar del feto, esperando que todo vaya bien y que se desarrolle con normalidad. Pero a partir de la semana 34 es muy habitual empezar a sentir miedo ante el momento del parto. ¿Qué pasará? ¿Irá todo bien? ¿Será muy doloroso?

Nuestros mayores miedos siempre tienen que ver con aquello que desconocemos y que no sabemos cómo va a transcurrir, como el parto. Dar a luz es algo natural y, hoy en día, con los medios médicos que hay, lo normal es que todo vaya bien y que el bebé nazca sin problemas para él y para la madre. No obstante, es normal que las futuras mamás, sobre todo las primerizas, sientan cierto miedo y preocupación antes el momento del parto.

Los miedos más habituales relacionados con este momento tienen que ver con el dolor que se sentirá, si será parto natural o cesárea, si hará falta o no usar fórceps u otros instrumentos, si durará mucho o poco, si el bebé nacerá bien, si la madre estará bien o sufrirá algún problema.

Sentir miedo es algo innato a nuestra naturaleza, forma parte de nuestro instinto de supervivencia y nos prepara para afrontar mejor situaciones de “peligro”. Por lo tanto, sentir un poco de temor o preocupación ante el parto es normal e incluso puede ayudarnos.

El problema viene cuando este miedo nos atenaza y nos impide actuar con normalidad. Además, el miedo genera tensión y estrés, lo que puede agravar los dolores en el momento del parto.

Por eso, es importante que tengas este miedo controlado para que sea algo provechoso para prepararte mejor para el parto, y no todo lo contrario.

¿Cómo combatir el miedo al parto?

  • Prepárate bien para el parto: recoge toda la información posible, habla con tu ginecólogo, visita el hospital, etc. Es fundamental asistir a las clases de preparación al parto y resolver todas tus dudas, no te dejes ninguna dentro.
  • No te dejes influir por historias horribles y traumáticas sobre el parto. Es cierto que cosas malas siempre pueden pasar, pero confía en ti, en tu médico y en las técnicas que existen hoy en día y piensa que prácticamente todos los partos se resuelven bien.
  • Habla con tu pareja y comparte con él tus miedos; seguro que él también está asustado. Es importante que ambos estéis preparados el día del parto y os apoyéis.