Hasta los 2 años, es habitual que los bebés babeen mucho, sobre todo en ciertos momentos. No debe preocuparte, es algo habitual que se pasa cuando el niño aprende a tragar correctamente su saliva.

Los primeros meses de vida es normal que los niños no babeen nada ya que hasta entonces, las glándulas salivares son inmaduras y no segregan saliva. Por eso, puede resultar bastante sorprendente a los padres cuando, en torno a los 2-3 meses, empiezan a salivar en abundancia y la baba se les cae a todas horas.

Sin embargo, esto no debe preocuparles ya que es normal. Los bebés empiezan a segregar una gran cantidad de babas que no saben tragar correctamente, lo que hace que el exceso de babas salga al exterior y manche todo el rato su boquita, cayendo incluso al pecho y mojándole toda la zona. Esto hace que se produzca una gran humedad en la zona alrededor de los labios, siendo especialmente delicada la barbilla que puede irritarse debido al roce constante del chupete, la comida y las babas.

Por eso, se recomienda colocarle un pañuelo especial o secababas, para mantener seca su ropita, y secarle frecuentemente con toallitas de algodón o gasas, un material suave que no contribuya a aumentar la irritación de la piel.

Asimismo, debes esperar pacientemente a que el bebé sea mayor y cumpla los 2 años, aproximadamente, ya que hasta ese momento es normal que babee mucho y se le caiga la baba, sobre todo en determinados momentos, como cuando se produzca la erupción de un diente ya que la salida de los dientes de leche provoca aún más saliva.

Por eso, no te preocupes si pasado el año de edad tu pequeño sigue salivando mucho, es algo habitual y para nada implica un problema de desarrollo en el niño. Simplemente sécale bien y no le des importancia, en unos meses aprenderá a tragar bien la baba sobrante y dejará de pasarle.

 

 

Fuente:

  • Blog EnFamilia de la AEP: http://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/babeo