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¿Con cuántos meses empieza el bebé a gatear?

¿Con cuántos meses empieza el bebé a gatear?

Los meses siguen pasando y nuestro bebé cada vez tiene más habilidades, ya ha aprendido a sentarse solito y en poco tiempo podremos verle gateando por toda la casa. Cada vez más niños pasan de estar sentados a andar directamente pero es importante estimularle para que no se salte el gateo ya que gatear favorece su desarrollo.

Las prisas de los padres para que los niños se desarrollen lo más pronto posible o las pocas horas que dedican a sus pequeños por los horarios de trabajo hacen que algunos bebés no pasen por la fase de gatear.

Sin embargo, los expertos advierten de que estos primeros desplazamientos de los niños son fundamentales para la correcta evolución del cerebro, aparte de que desarrolla la vista, el tacto, la orientación, aprenden a conocer mejor su propio cuerpo, fortalece los músculos y estimula el crecimiento del pequeño.

Algunos niños, en vez de gatear, inventan su propia técnica para ir de un lado a otro, lo que es igualmente válido. Lo importante es que aprendan a desplazarse ellos solos y que su desarrollo pase por todas las fases, las formas de hacerlo no son importantes.

¿Con cuántos meses podrán gatear?

Una vez los niños han aprendido a sentarse y se mantienen en esa posición sin apoyo, estarán preparados para pasar a la siguiente fase. Esto suele ocurrir entre el séptimo y el décimo mes.

El proceso de pasar de estar sentado a ponerse a cuatro patas es gradual: primero apoyará las manos en el suelo y doblará las rodillas hasta ponerse en la posición de gateo, después verá que puede balancearse de delante hacia atrás para al final acabar descubriendo que si hace fuerza con las rodillas podrá desplazarse. A lo mejor, al principio, hay que ayudarle a ponerse en la posición de gateo, pero luego, poco a poco, él solo irá descubriendo cómo hacerlo y cómo volver a sentarse una vez haya llegado a donde quería. Lo más habitual es que con 12 meses ya sepa gatear a la perfección.

Consejos de estimulación

Aunque no hay que obligarle y debemos respetar cada etapa del desarrollo esto no implica que no podamos potenciar su aprendizaje y estimularle a que aprenda cosas nuevas. Hay algunos trucos para ayudarle en esta fase de gatear, lo más importante es que se trate de un momento divertido para que no se desmotive y nunca forzarle:

  • Podemos ponerle sus juguetes favoritos un poco lejos de su alcance para que intente desplazarse hacia ellos.
  • Si colocamos almohadas y cojines en la sala donde le vamos a dejar a su aire, se divertirá mientras aprende a esquivar cosas.
  • También es buena idea que los padres gateen un poco a su lado pues seguramente el niño quiera imitarles.
  • Hay que dejarle que vaya un poco por donde quiera -siempre bajo vigilancia- para que pueda explorar y sentirse libre para continuar con su nueva habilidad.
  • Si vemos que el paso de levantar la barriguita del suelo le está costando demasiado, podemos ayudarle pasándole un pañuelo por el tórax que agarraremos por ambos extremos. Si suavemente tiramos hacia arriba, conseguiremos que el pequeño se levante y apoye las manos y pies en el suelo, así podemos ir guiándole un poco para que empiece a desplazarse.
  • Si ya tiene fuerza en los brazos para sostener el tronco y la cabeza, podemos jugar con él a la carretilla: le sujetamos por los pies a una distancia prudente del suelo y dejamos que ande con las manos.

Hay que tener mucho cuidado con la seguridad. No hay que dejarles gateando solos por la casa pues hay muchos objetos cotidianos que pueden convertirse en un verdadero peligro para ellos. Hay que dejar las puertas trabadas para que no puedan abrirse y cerrarse y mantener bien vigiladas las ventanas. El niño debe estar alejado de las escaleras y es necesario tapar los enchufes que estén a su alcance. En esta edad tienen la costumbre de meterse todo lo que pillan en la boca, así que hay que retirar todos los objetos inadecuados o plantas que puedan chupar. Lo mejor es estar atento a sus movimientos para evitar posibles accidentes y si se lanza a por algo que no debe coger, advertirle; aun así, debemos acondicionar un poco la casa antes de dejarle a su aire.

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