A esta edad, los niños pueden ya tomar los mismos alimentos que el resto de la familia, repartidos en tres comidas principales y dos snacks. Las claves de alimentación a esta edad, según los pedagogos son tres: dejarles experimentar con texturas, sabores... sin obligarles a comer, no obsesionarse con las cantidades, y permitirles que coman con las manitas para que aprecien y diferencien cada alimento en profundidad.

Es importante que siga probándolo todo; así que, si se niega a tomar algún alimento en particular, intenta cocinárselo de otra manera para que vaya educando el gusto. Si tiene hermanos, déjale comer con ellos, aprenderá más rápido y se animará a tomar comidas 'de mayor'. Si no, intenta sentarle a la mesa de los mayores, al menos, una vez al día, y comed todos el mismo menú. Ejemplo:

  • Desayuno. 250 ml de leche con cereales y una mandarina o algo de fruta. ¿Lo importante? Huir de la bollería industrial en la primera comida del día.
  • Media mañana. Un bocadillito de queso y jamón.
  • Comida. Un plato de lentejas con verduras –el equivalente a una taza pequeña de verdura– y 50 gramos de carne de ave. De postre, fruta. Es vital para los niños tomar 2-3 platos de legumbres a la semana. El día que no toque legumbre, ponle carne con pasta o arroz –mejor si son de granos enteros–.
  • Merienda. Un yogur con trocitos de fruta y galletas. 
  • Cena. Crema de verduras con tortilla de atún y un vaso de leche. Toma nota: El pescado –100 gramos– es perfecto para las cenas, pues se digiere muy bien. El niño puede tomar 3 ó 4 huevos a la semana.