Durante la época de crecimiento y desarrollo de un niño, que dura aproximadamente hasta los 16 años en chicas y los 20 años en chicos, todos los padres se preocupan por si su hijo está creciendo lo suficiente o si está bajito para su edad.

Desde que un bebé nace, uno de los parámetros que más se estudian y analizan es la talla. En cada una de las revisiones con el pediatra se le mide para ver si ha crecido o no desde la última visita y cuánto, estudiando su desarrollo a través de las tablas de percentiles.

Sin embargo, no conviene obsesionarse con el percentil de un niño ni con su crecimiento ya que hay que tener en cuenta que el desarrollo de cada niño sigue un ritmo y, sobre todo, que la herencia genética tiene mucha influencia, es decir, si los padres son bajitos, es más probable que el niño también lo sea.

El crecimiento no es algo uniforme. No se crece todos los días ni todos los niños crecen al mismo tiempo. Por ejemplo, parecer ser que se crece más en verano. Asimismo, el crecimiento también depende del sexo. Las chicas comienzan a acelerar antes pero también dejan de crecer antes, por lo que hay una edad en la que suelen ser más altas que los chicos. Sin embargo, la talla media de los varones adultos es 13 cm superior a la de las mujeres.

Además, cada niño da el estirón en un momento. Generalmente, las chicas dejan prácticamente de crecer cuando les viene la menarquía (primera menstruación), aunque pueden seguir haciéndolo hasta los 16 años. Y los chicos dejan de crecer en torno a los 20 años. Hasta ese momento, es posible que crezcan, aunque unos lo harán más rápido que otros.

Como veíamos, la genética es el principal condicionante del ritmo de crecimiento y la talla final que tendrá un niño, pero una alimentación adecuada y un entorno saludable hacen posible que se mejore la talla genética y que se transmita a sus hijos. Así ha pasado en las últimas décadas en España, donde es habitual que los chicos de hoy sean más altos que sus padres, y éstos a la vez que sus abuelos, aunque la mejora también tiene un límite.

Por lo tanto, nunca hay que comparar a un niño con sus compañeros de clase. El pediatra es el que tiene que observar si existe algún problema en el crecimiento y desarrollo del niño observando sus estándares de crecimiento. Si te preocupa algo, siempre debes consultarlo con él. No obstante, existe un patrón de crecimiento para la especie humana que generalmente se cumple en todos los casos en los que no hay problemas:

  • Fase de crecimiento rápido, durante el primer año de vida los niños crecen entre 17 y 26 cm y durante el segundo, de 10 a 13 cm.
  • Desde los 4 años y hasta la pubertad se crece una media de 5 a 7 cm al año.
  • Antes de comenzar la pubertad se da un parón prepuberal en el que el crecimiento se enlentece.
  • Durante la pubertad es normal dar un estirón, tras el cual ya se crecerá poco.
  • Lo importante es que un niño alcance su talla genética, esto es, la talla que le corresponde teniendo en cuenta la talla de sus padres. Si las previsiones de talla son inferiores a la talla diana (la media aritmética parental), el niño deberá ser estudiado por el pediatra por si tiene algún problema de crecimiento.