El masaje infantil es una técnica relajante que aporta innumerables beneficios a los bebés. Es una manera de trasmitir amor y fomentar vínculos afectivos, ayuda a aliviar gases y cólicos, a conciliar el sueño y proporciona al pequeño una sensación de protección y seguridad.

El masaje infantil es una técnica terapéutica que aporta importantes beneficios a los más pequeños. La Asociación Española de Masaje Infantil lo define como “una técnica sutil, tierna y agradable, que por medio de la estimulación táctil nos permite comunicar de una forma intensa con el mundo corporal y emocional del niño”.

Esta técnica, originaria de la India, también se la conoce como shantala y consiste en un masaje basado en movimientos lentos y rítmicos muy beneficioso para los bebés.

- Mejora el sistema respiratorio, activa la circulación y mejora el tono muscular. Está muy indicado para bebés prematuros. - Estimula el sistema nervioso central. Favorece el desarrollo de los sentidos, estimula la psicomotricidad y las conexiones neuronales. - Favorece el sistema digestivo y ayuda a aliviar molestias ocasionales como cólicos, gases o estreñimiento. - Es una buena técnica de relajación que ayuda a reducir el estrés del bebé y favorece la conciliación del sueño. - Favorece los vínculos afectivos entre los padres y el pequeño. Es una técnica de comunicación para transmitir amor y ternura, además, proporciona al bebé una sensación de seguridad y protección. A la hora de practicar este tipo de técnica hay que seguir una serie de pasos y tener en cuenta algunas recomendaciones importantes.

Recomendaciones

- El masaje deben darle los padres o los abuelos del niño, es decir, deben ser personas cercanas y de confianza para que el bebé se sienta cómodo y seguro. - Para dar un masaje efectivo es recomendable asistir a cursos y talleres donde se explica la mejor forma de hacerlos. Es importante saber la técnica si queremos aliviar los gases, el estreñimiento del bebé o queremos ayudarle a dormir mejor. - El masaje debe darse solo cuando el bebé esté dispuesto. Si empieza a llorar o vemos que se siente incómodo se debe parar en el momento. - Para hacer esta técnica la persona que la lleve a cabo también debe estar tranquila, si no, puede transmitir estrés al niño. - Es mejor empezar con los shantalas a partir de la segunda semana desde el nacimiento, preferiblemente una vez se haya caído el cordón umbilical. Al principio serán caricias suaves y poco a poco iremos aumentando la presión según el bebé vaya creciendo. Antes de empezar con el masaje, debemos escoger un momento del día tranquilo y relajado. Después del baño, por ejemplo, les resulta muy agradable. Hay que preparar el ambiente de la habitación: la temperatura debe ser adecuada para que no pase frío y la luz ha de ser tenue. Para el masaje necesitaremos una toalla donde tumbar al bebé, un aceite específico para su edad que facilitará los movimientos y música relajante. Es fundamental, antes de empezar, quitarse anillos, pulseras o relojes que pueden arañar la delicada piel del bebé.

El masaje infantil paso a paso

- Cara: tumbamos al bebé boca arriba. Colocamos los pulgares sobre la frente y los vamos deslizando con suavidad hacia la barbilla. Los movimientos deben ir desde el centro al exterior. Después masajeamos lo zona de alrededor de los ojos con movimientos circulares. - Brazos y hombros: extendemos su bracito y lo sujetamos de manera suave con la mano, con la otra mano rodeamos su brazo a modo de brazalete y hacemos movimientos fluidos desde la axila hasta la muñeca. Después rodea con ambas manos la parte de su brazo más cercana al hombro y ve desplazándolas con un movimiento de torsión muy suave hasta llegar a su mano. Cada mano debe girar en un sentido. - Manos: hacemos pequeños círculos con los pulgares en las palmas de sus manitas. - Pecho: colocamos ambas manos en el pecho del bebé y las deslizamos desde el centro hacia los lados, siguiendo la línea de las costillas, como si quisiéramos alisarle. Las manos trabajan juntas pero en direcciones contrarias. Otro movimiento posible es colocar ambas manos sobre su pecho y hacer movimientos circulares en el sentido de las agujas del reloj. - Piernas y pies: el movimiento es igual que el que realizamos en los brazos y manos. - Espalda: ponemos al bebé boca abajo y colocamos las manos en la parte superior de su espalda, a la altura de la nunca. Realizamos movimientos de vaivén deslizando las manos de arriba a abajo. Primero una mano y después la otra, pero debe ser un movimiento continuado en el que una de las dos siempre debe estar en contacto con la piel del bebé. También podemos hacer el mismo movimiento que realizamos en el pecho: situamos las palmas abiertas y las deslizamos con movimientos opuestos desde la columna hacia los lados.