El turrón es el alimento navideño por excelencia, el postre que debe acompañar a cualquier celebración en estas fechas. Existe una gran diversidad de variedades de turrón, desde los clásicos de jijona hasta turrones de sabores exóticos y diferentes. Los más apreciados por los niños suelen ser los de chocolate pero, ¿puede no ser adecuado el turrón para los niños? ¿a partir de qué edad se le puede dar turrón?

¿Ya puede comer turrón?

Antes de los 12 meses no se recomienda dar ningún tipo de dulce ni chocolate a los bebés, por lo tanto tampoco pueden comer turrones ni otros dulces navideños. De hecho, la mayoría de turrones están elaborados con huevo o frutos secos, alimentos que todavía no se han introducido antes del año de vida, así que es mejor que no le des ningún dulce de este tipo a tu hijo antes de esa edad, o para más seguridad hasta los 2 años.

Además, hay que tener cuidado con los atragantamientos hasta los 3 años. Si le ofreces un trozo de turrón, mejor uno blando o de chocolate que el niño pueda desmenuzar y tragar sin problemas. Evita los turrones duros hasta que sea mayor.

¿Cuánto turrón debo darle?

Los turrones, como cualquier otro dulce, pueden no ser adecuados si se toman en exceso. Entre los principales problemas que puede causar un consumo excesivo de turrón encontramos:

- Empacho y digestiones pesadas - Caries - Sobrepeso y obesidad a largo plazo

No obstante, el turrón también puede ser conveniente tomado en su justa medida, sobre todo los turrones de almendras que llevan en su composición hasta un 60% de este fruto seco. Las almendras contienen grasas monoinsaturadas y son ricas en magnesio, potasio, calcio, zinc, vitamina E y ácido fólico.

Para evitar los excesos asociados al turrón, nunca dejes las bandejas de dulces a su alcance para así controlar cuánto come. Otra buena idea es hacer turrones caseros con ingredientes naturales y composición más adecuada a los miembros de la familia. Si lo compras ya hecho, presta atención al contenido en azúcares y al resto de ingredientes, en especial a las grasas. Pero no te obsesiones, la Navidad es una época especial en la que los pequeños caprichos son bienvenidos.