Los alimentos lácteos contienen cantidades importantes de proteínas y representan la principal fuente de calcio y vitamina D de nuestra dieta, y la de mejor absorción. Por este motivo, debemos asegurar un aporte adecuado de los mismos en nuestra alimentación y en la de nuestros hijos, ya que éstos nutrientes resultan indispensables para el correcto crecimiento y maduración, y posterior mantenimiento de los huesos y los dientes.

Diferentes estudios han demostrado que el desarrollo de osteoporosis en la edad adulta puede verse condicionado no sólo por factores genéticos, sino también por otros modificables como la actividad física, la exposición solar o el estado nutricional durante la infancia, especialmente en lo relativo a los aportes de calcio y vitamina D, y que puede prevenirse si se consigue una buena mineralización en las primeras etapas de la vida. Por ello, las recomendaciones de alimentos lácteos en la infancia están basadas en la cantidad de calcio necesario durante esta etapa, puesto que son los más ricos en este compuesto.

Expertos en nutrición pediátrica estiman que en la edad infantil se debe consumir entre 500 y 1000 ml diarios de leche, es decir, entre 2 y 4 raciones de lácteos en función de la edad:

-          En niños entre 1 y 3 años será suficiente el aporte de  un vaso o biberón de leche por la mañana y un yogur o trozo de queso no graso como postre o merienda. Se recomienda que la leche sea del tipo 3, crecimiento o junior como es el caso de la gama de fórmulas Blemil plus 3 crecimiento.

-          Entre los 4 y los 8 años se debe aumentar una ración más, por ejemplo ofreciendo una taza de leche antes de acostarse.

-          De los 9 a los 18 años, los requerimientos de calcio aumentan considerablemente (1300 mg/día) por lo que debemos asegurar el aporte de 4 raciones diarias de lácteos. Entendemos una ración a esta edad como una taza de leche o batido natural, 2 yogures o cuajadas, o 60 gr. de queso no graso. De vez en cuando también podemos incluir otros postres lácteos como natillas, arroz con leche, helados caseros, etc.

Otros alimentos con elevado contenido en calcio que nos ayudarán a completar las elevadas necesidades de este mineral en esta etapa son frutos secos como las almendras, el sésamo, las legumbres, pescados pequeños enlatados que se consumen con las espinas como sardinas, boquerones, etc. o verduras como el brócoli o los berros.

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