La oferta de productos congelados es cada vez mayor, y muchas familias los utilizan por su practicidad ya que están preparados para ser consumidos directamente, sin necesidad de limpiar, pelar y cortar. Si recurres a los congelados a menudo y te preocupa estar limitando la calidad de la alimentación de tu familia, debes saber que el proceso de congelación apenas afecta el contenido nutricional de gran parte de los alimentos.

Los alimentos congelados se someten a un proceso de congelación brusca y a muy baja temperatura que asegura su conservación durante largos periodos de tiempo. Comparándolos con los productos frescos podemos decir que:

- Son muy prácticos ya que solo precisan descongelación (algunos, ni siquiera) para su uso. Tanto si es pescado, como carne o verduras, vienen ya limpios, pelados y, en el caso de las verduras, troceados. De esta manera, está ya preparados para cocinarlos, por lo que ahorran tiempo.

- En el caso del pescado congelado, viene sin espinas, lo que facilita que los niños lo coman.

- En muchas ocasiones, son más baratos ya que los alimentos previstos para congelarse se recolectan en épocas de mayor oferta o abundancia, con lo que su precio es mas económico. Se congelan y se mantienen en perfecto estado y con un bajo coste hasta su consumo.

- Son muy seguros ya que el proceso de congelación evita el crecimiento de la mayor parte de microorganismos que puedan estar presentes de forma natural en los alimentos.

- Los alimentos correctamente congelados no pierden sus propiedades ya que la técnica actual de ultracongelación garantiza el 100% del contenido nutricional. Los alimentos se congelan muy rápido a temperaturas de -40 ºC, conservando así sus propiedades nutricionales y organolépticas (textura, sabor, olor, color…).

- Como hemos visto, los alimentos congelados no pierden su sabor ni su textura siempre que se congelen justo después de su cosecha o captura y siguiendo un proceso industrial correcto. Por el contrario, la congelación casera sí que puede hacer que se pierda algo de calidad nutricional y de sabor, ya que en nuestros domicilios no podemos contar con las mismas tecnologías.

- Permite comprar en cualquier época del año alimentos de temporada y consumirlos cuando se desee.

¡Cuidado con el proceso de descongelación!

Al igual que el proceso de congelación es fundamental para asegurar las propiedades de los alimentos, también lo es el proceso de descongelación. Para empezar, no se debe romper la cadena del frío, por lo que cuando compres alimentos congelados en el supermercado, asegúrate de cogerlos en último lugar y guardarlos en una bolsa isotérmica para que se conserve su baja temperatura hasta que lo guardes en el congelador de tu casa.

En casa, guarda los productos debidamente envasados. Como norma general, se recomienda no guardar ningún alimento congelado más de un año.

Cuando vayas a consumirlo, debes respetar los tiempos de descongelación que vienen en los envases. Como norma general, lo mejor es sacar el producto el día de antes y dejar que se vaya descongelando lentamente en la nevera, nunca fuera de ella, y menos si es verano. Algunos alimentos, como las verduras congeladas, no es necesario descongelaros y se pueden echar directamente en la olla para calentarlos.

Una vez descongelado un alimento, hay que cocinarlo y consumirlo en un breve espacio de tiempo. No lo dejes varios días en la nevera ni lo vuelvas a congelar.

Para más información sobre este tema, puedes consultar nuestro post: Congelar y descongelar alimentos.